Científicos rusos han desarrollado una nueva técnica prometedora para proteger los riñones de pacientes que sufren de hipertensión resistente al tratamiento y diabetes tipo 2, dos de las principales causas de insuficiencia renal.
La innovadora estrategia se basa en un procedimiento conocido como denervación renal remota, una intervención mínimamente invasiva que reduce la actividad de los nervios simpáticos en las ramas de las arterias renales. Esto ayuda a ralentizar el deterioro de la función renal.
¿En qué consiste la denervación renal remota?
La denervación renal remota se realiza a través de una pequeña incisión en la arteria, apuntando a las porciones más distales de las arterias renales, donde se concentra la mayor cantidad de terminaciones nerviosas.
Este procedimiento ofrece un doble beneficio:
- Reducción significativa de la presión arterial.
- Mejora del flujo sanguíneo hacia los riñones.
Contribuyendo así a detener uno de los mecanismos clave responsables del deterioro de los órganos en estos pacientes.
Importancia para los pacientes de mayor riesgo
La combinación de hipertensión resistente al tratamiento y diabetes tipo 2 representa un factor de riesgo importante para desarrollar enfermedad renal crónica y la necesidad de diálisis. Los resultados sugieren que esta nueva técnica podría convertirse en una opción terapéutica valiosa para proteger los riñones y disminuir la probabilidad de complicaciones graves.
Según el investigador Mosheg Manukyan, del departamento de hipertensión del instituto, la introducción de esta técnica en la práctica clínica podría aliviar la carga de las enfermedades renales y las complicaciones cardiovasculares.
Evidencia científica de seguridad y eficacia
Los resultados del estudio fueron publicados en la revista Medicina, clasificada en la categoría científica Q1, y proporcionan por primera vez evidencia sólida de la seguridad del procedimiento y su capacidad para proteger los riñones en pacientes con estas condiciones complejas.
Los investigadores creen que este avance podría abrir la puerta a estrategias más eficaces para prevenir complicaciones graves, al tiempo que se reducen los costos médicos y económicos asociados con el tratamiento de la insuficiencia renal.
