La guerra en el Medio Oriente está generando crecientes preocupaciones sobre su impacto en los mercados globales de alimentos y fertilizantes, según un comunicado de la presidencia estadounidense del G20. El documento, publicado por el Departamento del Tesoro de EE.UU., revela que se está planificando una nueva ronda de conversaciones entre las principales economías del mundo para abordar las consecuencias del conflicto en las cadenas de suministro agrícola y los precios de los fertilizantes.
El comunicado señala que los participantes en las reuniones recientes de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales en Washington analizaron los efectos económicos de la guerra, particularmente en la disponibilidad y el costo de los insumos agrícolas. Se destacó la necesidad de garantizar el flujo continuo de alimentos y fertilizantes, especialmente hacia los países de bajos ingresos, evitando restricciones o prohibiciones a las exportaciones que podrían agravar la situación.
Además, se expresó apoyo a los esfuerzos coordinados del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para responder a la crisis, en un contexto donde el aumento de los precios de los fertilizantes ya está advirtiendo sobre un posible agravamiento de los costos de los alimentos a nivel mundial.
