Un niño de 11 años, identificado como Yuki Adachi y estudiante de la escuela primaria Sonobe en la ciudad de Nantan, prefectura de Kioto, fue hallado muerto en una zona montañosa tras haber desaparecido el pasado 23 de marzo.
El cuerpo del menor fue localizado la noche del 13 de abril. Previamente, las autoridades habían encontrado su mochila escolar el 29 de marzo y sus zapatos deportivos el 12 de abril. Debido a que el cuerpo y las pertenencias fueron hallados en puntos geográficos distintos, la policía sospecha que las evidencias fueron dispersadas deliberadamente para entorpecer las investigaciones.
Hallazgos de la autopsia y sospechas policiales
Tras realizar la autopsia el 14 de abril, se confirmó que el fallecimiento ocurrió a finales de marzo, coincidiendo con la fecha de la desaparición. El informe médico indicó que el cuerpo no presentaba heridas externas evidentes, cortes ni daños en la vestimenta. A pesar de esto, la policía calificó la muerte como «antinatural» y no ha descartado la posibilidad de que se trate de un homicidio.
La zona donde fue encontrado el cuerpo es descrita por residentes locales como un área poco frecuentada, accedida generalmente solo por trabajadores forestales. Ante los indicios encontrados, los agentes llevaron a cabo un registro en el domicilio de la familia la mañana del 15 de abril.
Implicaciones del padrastro y controversias
De acuerdo con reportes de medios japoneses, el padrastro del niño habría admitido su participación en el abandono del cuerpo. Paralelamente, han surgido diversas especulaciones en redes sociales sobre la nacionalidad del sospechoso; mientras algunos usuarios sugieren que es originario de China, otros afirman que es taiwanés.
Esta última teoría se basa en que el padrastro y la madre tenían planeado viajar a Taiwán el día 24 junto con Yuki para una luna de miel. No obstante, las autoridades policiales no han emitido ninguna declaración oficial respecto al origen o antecedentes del sospechoso.
El caso ha generado conmoción entre la comunidad escolar, donde compañeros de clase de Adachi expresaron su tristeza, señalando el deseo de haber podido iniciar juntos el sexto grado.
