El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha manifestado su interés en adquirir Groenlandia, una isla autónoma perteneciente al Reino de Dinamarca, incluso considerando la posibilidad de hacerlo “de una manera difícil”, según reporta la agencia estatal china Xinhua.
La propuesta ha generado rechazo entre los habitantes de Groenlandia, quienes, según informa Sina Finance, no estarían dispuestos a integrarse a Estados Unidos, ni siquiera a cambio de una compensación económica. Este sentimiento refleja una fuerte identidad local y un apego a su autonomía.
Más allá del interés estratégico, se sugiere que detrás del deseo de Trump de controlar Groenlandia se encuentran ambiciones tecnológicas y una nueva carrera por los recursos, tal como señala thepaper.cn. Se especula sobre la influencia de oligarcas tecnológicos con planes de desarrollo en la isla.
La situación ha provocado preocupación en Europa, donde medios de comunicación cuestionan hasta cuánto tiempo se permitirá que Estados Unidos ignore el derecho internacional, según informa China Youth Net. La posible adquisición de Groenlandia por parte de Estados Unidos se percibe como una transgresión de las normas internacionales.
En un intento por disuadir a la administración estadounidense, representantes daneses se reunieron con funcionarios de Washington para persuadirlos de abandonar la idea de tomar el control de Groenlandia, de acuerdo con la cadena de televisión estatal china CCTV.
