En una situación de empate 10-10, los robots demostraron no sentir presión, pero fallaron al interpretar el lenguaje corporal, lo que les impidió participar en el aspecto psicológico del juego. Según explicó el equipo de investigación, este resultado destaca un avance significativo en el campo de la robótica, particularmente en su capacidad para operar bajo condiciones de estrés sin afectación emocional, aunque aún enfrentan limitaciones en la comprensión de señales no verbales humanas.
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