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Nuevo biomarcador predice el pronóstico del cáncer gástrico mediante TC

by Editora de Salud junio 17, 2026
written by Editora de Salud

Un nuevo biomarcador basado en tomografías computarizadas (TC) permite predecir los resultados de supervivencia en pacientes con cáncer gástrico, según un estudio publicado en The Lancet Digital Health y reportado por News-Medical. Esta herramienta de radiómica ofrece una alternativa no invasiva para evaluar el pronóstico de la enfermedad y la respuesta al tratamiento.

¿Cómo funciona el biomarcador basado en radiómica?

El sistema utiliza la radiómica, una técnica que extrae datos cuantitativos de imágenes médicas mediante el uso de inteligencia artificial. Según News-Medical, este proceso identifica patrones y características en las tomografías que resultan invisibles para el ojo humano. Estos datos se convierten en una «firma» digital que sirve como biomarcador para analizar la agresividad del tumor.

¿En qué se diferencia de los diagnósticos tradicionales?

La principal diferencia radica en la naturaleza del procedimiento. Mientras que los pronósticos tradicionales suelen depender de biopsias tisulares —que requieren la extracción invasiva de tejido—, este método emplea imágenes de TC ya existentes. De acuerdo con el reporte de News-Medical, esto elimina la necesidad de intervenciones adicionales y reduce el riesgo para el paciente al utilizar herramientas de diagnóstico no invasivas.

¿Qué resultados predice esta tecnología?

El biomarcador se enfoca en dos indicadores críticos para el manejo clínico: la supervivencia global y la supervivencia libre de enfermedad. Los datos publicados en The Lancet Digital Health indican que la herramienta puede anticipar con mayor precisión la evolución del cáncer gástrico, permitiendo a los médicos personalizar las estrategias terapéuticas basándose en el perfil de riesgo detectado en la imagen.

AI and health equity in cancer
junio 17, 2026 0 comments
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Salud

Semillas de chía y DHA fetal: cómo pueden mejorar el desarrollo cerebral en embarazos con obesidad

by Editora de Salud mayo 18, 2026
written by Editora de Salud

Un estudio reciente sugiere que las semillas de chía podrían ayudar a mejorar los niveles de DHA (ácido docosahexaenoico), un componente esencial para el desarrollo cerebral del feto, especialmente en embarazos asociados a obesidad materna. Según los hallazgos publicados, las mujeres con obesidad durante el embarazo enfrentan un mayor riesgo de deficiencia de DHA, un ácido graso omega-3 clave para el crecimiento neurológico del bebé.

El estudio, desarrollado por un equipo de investigadores, evaluó cómo la incorporación de semillas de chía —ricas en ácido alfa-linolénico (ALA), un precursor del DHA— en la dieta de madres embarazadas influía en los niveles de este nutriente en la placenta y, por extensión, en el desarrollo fetal. Los resultados indican que, en comparación con otros grupos, las mujeres que consumieron chía mostraron niveles más estables de DHA, lo que podría traducirse en beneficios cognitivos para el futuro bebé.

Sin embargo, los expertos advierten que este hallazgo no debe interpretarse como una recomendación generalizada para reemplazar fuentes tradicionales de DHA, como el pescado graso o suplementos específicos. «La chía puede ser una alternativa útil, pero no sustituye por completo otras fuentes de omega-3», señalan los autores, quien enfatizan la importancia de una dieta equilibrada durante el embarazo.

El trabajo también destaca la necesidad de profundizar en cómo la obesidad materna afecta la absorción de nutrientes y cómo intervenciones dietéticas podrían mitigar estos efectos. Los investigadores subrayan que, aunque prometedores, los resultados requieren validación en estudios más amplios antes de establecer conclusiones definitivas.

Para las mujeres embarazadas, especialmente aquellas con sobrepeso u obesidad, los especialistas recomiendan consultar a un profesional de la salud antes de introducir cambios significativos en su alimentación, asegurándose de que cualquier modificación aporte beneficios sin riesgos para la madre o el feto.

Este estudio se suma a la creciente evidencia sobre cómo la nutrición prenatal puede influir en el desarrollo infantil a largo plazo, reforzando la importancia de una alimentación consciente durante esta etapa crítica.

Más detalles sobre los beneficios de los ácidos grasos omega-3 durante el embarazo pueden encontrarse en guías oficiales de salud, como las emitidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

mayo 18, 2026 0 comments
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Salud

Beneficios de la tuna contra el síndrome metabólico

by Editora de Salud abril 7, 2026
written by Editora de Salud

La tuna, conocida científicamente como Opuntia ficus-indica, podría tener un impacto significativo en el combate contra el síndrome metabólico. Según revisiones narrativas, el fruto de esta planta contiene fibra, betalaínas, polifenoles y carotenoides que ayudan a abordar diversas características de este síndrome.

Impacto en el metabolismo de la glucosa

Estudios sugieren que los compuestos bioactivos presentes en la tuna pueden influir en el metabolismo de la glucosa. Estos efectos se manifiestan a través de la mejora de la sensibilidad a la insulina, la reducción de la resistencia a la insulina y la modulación de la composición de la microbiota intestinal. Estas vías biológicas muestran un potencial considerable para la reducción de la hiperglucemia, la cual es un aspecto fundamental de los síndromes metabólicos.

Propiedades antioxidantes y aplicaciones terapéuticas

Además de su efecto sobre la glucosa, los extractos de Opuntia demuestran capacidades antioxidantes y antiinflamatorias que pueden contribuir a mejorar la salud en diversas condiciones. Debido a estas propiedades, se explora su potencial para mitigar diversas enfermedades crónicas, tales como:

  • Enfermedades cardiovasculares (CVD).
  • Diabetes y obesidad.
  • Enfermedades renales y neuronales.
  • Cáncer.

A pesar de la evidencia colectiva que posiciona a la tuna como un recurso natural valioso para enfrentar desafíos de salud global, los expertos señalan que aún son necesarias más investigaciones y estudios clínicos para desbloquear y validar plenamente el potencial de la Opuntia en la prevención y el tratamiento de enfermedades crónicas.

abril 7, 2026 0 comments
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Salud

Grasa Beige y Presión Arterial: Nuevo Mecanismo Descubierto

by Editora de Salud enero 16, 2026
written by Editora de Salud

La obesidad causa hipertensión. La hipertensión causa enfermedades cardiovasculares. Y las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en todo el mundo. Si bien la relación entre la grasa y la presión arterial alta es fundamental en esta cadena mortal, su base biológica ha sido durante mucho tiempo un misterio. ¿Qué es lo que hace que la grasa impacte en la función vascular y el control de la presión arterial?

Ahora, un nuevo estudio demuestra cómo la grasa beige termogénica –un tipo de tejido adiposo, distinto de la grasa blanca, que ayuda al cuerpo a quemar energía– influye directamente en el control de la presión arterial. Basándose en la evidencia clínica de que las personas con grasa parda tienen menos probabilidades de padecer hipertensión, los investigadores crearon modelos de ratón que no pueden formar grasa beige (el depósito de grasa termogénica en ratones que más se asemeja a la grasa parda adulta humana) para observar qué sucede cuando se pierde este tejido. Descubrieron que la pérdida de grasa beige aumenta la sensibilidad de los vasos sanguíneos a una de las hormonas vasoconstrictoras más importantes (angiotensina II), y que bloquear una enzima involucrada en el endurecimiento de los vasos sanguíneos y la interrupción de la señalización normal puede restaurar una función vascular saludable en los ratones. Estos resultados, publicados en Science, revelan un mecanismo previamente desconocido que impulsa la presión arterial alta y apuntan hacia terapias más precisas que se dirijan a la comunicación entre la grasa y los vasos sanguíneos.

«Hemos sabido durante mucho tiempo que la obesidad aumenta el riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares, pero la biología subyacente nunca se ha comprendido completamente», afirma Paul Cohen, jefe del Laboratorio Weslie R. y William H. Janeway de Metabolismo Molecular. «Ahora sabemos que no es solo la grasa per se, sino el tipo de grasa –en este caso, la grasa beige– la que influye en cómo funciona el sistema vascular y regula la presión arterial de todo el cuerpo».

No toda la grasa es igual

Cohen y sus colegas eran conscientes de que la grasa parda contenía pistas sobre el misterio de la hipertensión. Presente en recién nacidos, animales y algunos adultos (típicamente alrededor del cuello y los hombros), la grasa parda quema energía y genera calor, a diferencia de su prima más conocida, la grasa blanca, que almacena calorías. Trabajos anteriores del laboratorio habían demostrado que las personas con más grasa parda tienen significativamente menos probabilidades de padecer hipertensión y otros trastornos cardiometabólicos. Sin embargo, estos datos de pacientes solo podían establecer una correlación. Demostrar la causalidad –y descubrir el mecanismo en juego– requeriría experimentos controlados en el laboratorio.

«Sabíamos que existía una relación entre el tejido adiposo termogénico –la grasa parda– y la hipertensión, pero no teníamos una comprensión mecanicista de por qué», dice Mascha Koenen, investigadora postdoctoral en el laboratorio de Cohen.

Por lo tanto, el equipo diseñó modelos de ratón que estaban sanos en todos los aspectos, excepto en uno: una pérdida completa de la identidad de la grasa beige, el equivalente murino de la grasa parda inducible que se observa en los humanos adultos. Al eliminar el gen Prdm16 específicamente en las células grasas, los investigadores eliminaron selectivamente la identidad de la grasa beige en ratones sanos, aislando la variable de la grasa beige de factores de confusión, como la obesidad o la inflamación. «No queríamos que el modelo fuera análogo a un individuo obeso frente a uno delgado», explica Koenen. «Queríamos que la única diferencia fuera si las células grasas del ratón eran blancas o beige. De esta manera, los ratones diseñados representan a un individuo sano que simplemente no tiene grasa parda».

Fue un cambio aparentemente menor con un impacto enorme. La grasa que rodea los vasos sanguíneos de estos ratones diseñados comenzó a expresar los marcadores de la grasa blanca, incluida la angiotensina, un precursor de una hormona importante que aumenta la presión arterial. Los ratones presentaban presión arterial y presión arterial media elevadas, y el análisis de tejidos reveló que se había comenzado a acumular tejido fibroso rígido alrededor de los vasos. Y cuando el equipo probó las arterias de estos animales, descubrió que los vasos habían desarrollado una notable hipersensibilidad a la angiotensina II, una de las señales de presión arterial más fuertes del cuerpo.

«Nos sorprendió encontrar una remodelación tan drástica del tejido adiposo que recubre el sistema vascular», afirma Koenen.

Además, el secuenciamiento de ARN de un solo núcleo reveló que, en ausencia de grasa beige, las células vasculares habían activado un programa genético que promueve el tejido fibroso rígido, lo que hace que los vasos sanguíneos sean menos flexibles, obliga al corazón a bombear con más fuerza y eleva la presión arterial. Para identificar la señal responsable de estos cambios, el equipo probó los mediadores secretados liberados por las células grasas deficientes en grasa beige, y descubrió que la transferencia de este fluido a las células vasculares por sí sola podía activar los genes que promueven el tejido fibroso.

Con la ayuda de grandes conjuntos de datos de expresión génica y proteica, los investigadores identificaron una única enzima secretada por estos adipocitos, QSOX1, que se ha relacionado con la remodelación de tejidos en el cáncer. Descubrieron que la grasa beige normalmente mantiene QSOX1 desactivada, pero cuando se pierde la identidad beige, la enzima se sobreproduce y esto desencadena una cascada de eventos que conducen a la hipertensión. Finalmente, para confirmar que QSOX1 era el culpable, el equipo diseñó ratones sin Prdm16 ni Qsox1. Estos ratones, como se predijo, no tenían grasa beige ni disfunción vascular.

En conjunto, los datos revelan un eje de señalización independiente de la obesidad en el que la pérdida de la identidad de la grasa beige libera QSOX1, desencadenando una remodelación dañina de los vasos sanguíneos y elevando la presión arterial. Los investigadores también informan que, en grandes cohortes clínicas, las personas que portan mutaciones en PRDM16 –el mismo gen cuya pérdida activa QSOX1 en ratones– muestran una presión arterial más alta, lo que indica que sus observaciones de grasa beige e hipertensión en ratones se traducen bien a los humanos.

La enzima que eleva la presión arterial

El estudio es una victoria para una metodología científica conocida como «traducción inversa», a menudo empleada por médicos científicos como Cohen. En este caso, Cohen, que atiende a pacientes en Memorial Sloan Kettering, utilizó modelos de ratón en el laboratorio para explicar un fenómeno desconcertante que se manifestaba en sus pacientes humanos. Este ciclo iterativo entre la biología humana y la experimentación mecanicista descubrió un nuevo punto de entrada molecular para comprender y, potencialmente, tratar la hipertensión.

Los hallazgos aquí avanzan en la misión general del laboratorio de Cohen de descubrir los mecanismos celulares y moleculares por los cuales la obesidad impulsa enfermedades posteriores, ofreciendo una nueva explicación mecanicista de una afección asociada a la obesidad. Estos resultados podrían abrir amplias vías para futuros trabajos, desde el examen de cómo QSOX1 remodela el andamiaje alrededor de los vasos sanguíneos y la identificación de qué partes del receptor de angiotensina puede alterar, hasta la exploración de cómo las diferencias en la grasa que rodea el sistema vascular influyen en dónde es más probable que se desarrolle la enfermedad.

Los resultados también plantean la posibilidad de futuros enfoques terapéuticos para la hipertensión, incluida la posibilidad de dirigirse a QSOX1. «Cuanto más sepamos sobre estos vínculos moleculares, más podremos avanzar hacia la concepción de un mundo en el que podamos recomendar terapias dirigidas basadas en las características médicas y moleculares de un individuo», afirma Cohen.

Fuente:

Referencia del diario:

DOI: 10.1126/science.ady8644

enero 16, 2026 0 comments
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