El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está considerando la posibilidad de lanzar un nuevo ataque a gran escala contra Irán, según fuentes consultadas por CNN. Esta medida se estaría evaluando debido a la falta de resultados en las negociaciones previas entre Washington y Teherán destinadas a limitar el programa nuclear iraní y la producción de misiles balísticos.
Entre las opciones que Trump contempla se incluyen ataques aéreos estadounidenses contra líderes iraníes y funcionarios de seguridad responsables, según se alega, de la muerte de manifestantes. También se barajan ataques contra instalaciones nucleares y otras instituciones gubernamentales iraníes.
Fuentes de la cadena estadounidense indican que Trump aún no ha tomado una decisión definitiva. Un funcionario citado por CNN declaró que el presidente «en el mejor de los casos, busca un golpe poderoso y contundente que obligue a Teherán a aceptar las condiciones de Estados Unidos en lo que respecta a las armas». La misma fuente añadió que, de dar la orden de ataque, Trump querría declarar una victoria lo antes posible.
A principios de enero, Irán y Estados Unidos mantuvieron conversaciones preliminares a través de diplomáticos omaníes, con la participación de Steve Witkoff, representante de Trump, y el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi. El objetivo era discutir una posible reunión para evitar un ataque estadounidense, pero esta nunca se concretó, según las fuentes. Otros informantes señalan que no hubo negociaciones directas y sustanciales entre las partes.
Según un informante familiarizado con la información más reciente de los servicios de inteligencia estadounidenses, Irán estaría intentando reconstruir sus instalaciones nucleares a mayor profundidad bajo tierra tras un ataque previo de Estados Unidos en junio. Además, el régimen habría prohibido al organismo de supervisión nuclear de la ONU inspeccionar sus instalaciones.
