El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) suele pasar inadvertido en las niñas debido a que sus síntomas se manifiestan de forma distinta a los de los niños, lo que retrasa los diagnósticos y tratamientos adecuados. Según reporta el Corriere della Sera, las mujeres jóvenes a menudo presentan un perfil menos disruptivo, lo que genera una brecha en la identificación clínica.
¿Por qué el TDAH es menos reconocido en niñas?
La falta de diagnóstico en niñas se debe principalmente a las diferencias en la expresión de los síntomas. Mientras que en los niños el TDAH suele manifestarse con hiperactividad física y conductas disruptivas, en las niñas tiende a ser predominantemente inatento.

De acuerdo con el análisis del Corriere della Sera, este comportamiento "silencioso" no suele alertar a padres o profesores de la misma manera. El caso de Alice, una joven de 15 años citada por el medio, ilustra cómo esta condición puede traducirse en una sensación interna de "lentitud en todo". Alice describe una dificultad constante para seguir el ritmo de sus compañeros y una carga emocional significativa por no cumplir con las expectativas escolares y sociales, a pesar de sus esfuerzos.
El impacto de un diagnóstico tardío
El diagnóstico tardío del TDAH puede derivar en consecuencias graves para la salud mental de las adolescentes. La falta de un marco clínico que explique sus dificultades suele llevar a que estas jóvenes desarrollen baja autoestima, ansiedad o sentimientos de insuficiencia.
El Corriere della Sera subraya que las niñas con TDAH a menudo aprenden a "enmascarar" sus síntomas para encajar, lo que consume una cantidad considerable de energía mental. Este esfuerzo sostenido por compensar las dificultades de atención y organización explica por qué, incluso con un esfuerzo intelectual mayor, las niñas pueden sentirse constantemente superadas por las tareas cotidianas.
Diferencias en la presentación clínica
La literatura médica citada por el medio destaca que, mientras los niños con TDAH son frecuentemente derivados a especialistas por problemas de comportamiento, las niñas llegan a consulta mucho más tarde, a menudo cuando el impacto en su rendimiento académico o su bienestar emocional ya es profundo.
La historia de Alice sirve como recordatorio de que el TDAH no es una condición exclusiva de niños hiperactivos. La percepción errónea de que esta condición solo afecta a quienes no pueden quedarse quietos ha contribuido históricamente a que millones de niñas no reciban el apoyo necesario durante etapas críticas de su desarrollo.
