Un tiroteo en una escuela al norte de Bangkok dejó cinco profesores muertos y más de treinta heridos este viernes 7 de agosto de 2026, después de que un estudiante de 14 años abrió fuego antes de quitarse la vida, en uno de los incidentes más graves de violencia armada en Tailandia en los últimos años.
El ataque se registró alrededor de las 10:00 hora local en la Debsirin Nonthaburi School, ubicada en el distrito Bang Kruai de la provincia de Nonthaburi, según la cobertura inicial de los hechos publicada por la cadena internacional. El sospechoso, matriculado como alumno en el mismo centro educativo de unos 3.100 estudiantes, presuntamente había asesinado antes a sus abuelos en el domicilio familiar donde residía, de acuerdo con los reportes de la policía local.
Cronología y balance oficial del ataque en Nonthaburi
Las autoridades ajustaron las cifras iniciales de víctimas tras el desarrollo de las diligencias. El primer ministro Anutin Charnvirakul confirmó la actualización del número de fallecidos y detalló que todas las víctimas mortales en el recinto escolar erano docentes y personal administrativo, según el balance reportado sobre la tragedia.

La policía informó que el menor utilizó un arma de fuego perteneciente a su abuelo, disparando al menos 26 proyectiles en el interior de la escuela, mientras que los agentes recuperaron otros 34 cartuchos sin percutir en la escena. Los equipos de emergencia atendieron a 23 personas heridas con impactos en el pecho, la espalda y los brazos, de las cuales nueve permanecían en condición crítica.
Testigos presenciales narraron los momentos de confusión cuando comenzaron las detonaciones. Un estudiante de 18 años declaró a la agencia Reuters que al principio creyó que se trataba de petardos o golpes contra algún objeto, tal como recogió la cobertura informativa de los acontecimientos.
Un estudiante de 18 años declaró a la agencia Reuters y HuffPost que al principio no pensó que fuera un arma, ya que hubo muchos disparos seguidos, luego se hizo el silencio y después volvieron a empezar.
Otro alumno relató que escuchó lo que asemejaba disparos a aves durante su clase de inglés y, tras recibir la advertencia de un compañero, el grupo se apresuró a barricar la puerta con mesas y sillas y apagar las luces, permaneciendo a resguardo en la oscuridad durante media hora.
Intervención de emergencia y el suicidio del agresor
Los servicios de socorro describieron una situación de caos absoluto a su llegada al lugar. Kiatikhun Verapongpradith, un rescatista de 47 años, narró el momento en que su equipo accedió a la planta alta del edificio escolar, donde encontraron a un profesor sin vida y a una docente herida en el pecho y un brazo, según el seguimiento detallado publicado por la prensa internacional.

Tras escuchar un último disparo, los socorristas subieron para atender al tirador adolescente.
Kiatikhun Verapongpradith, trabajador de emergencia de 47 años, relató que se apresuraron a subir y descubrieron que el agresor se había disparado en el lado derecho de la cabeza y se había desplomado, por lo que al llegar comprobaron que aún tenía pulso y comenzaron a practicarle la reanimación cardiopulmonar.
Pese a las maniobras iniciales de reanimación cardiopulmonar y el traslado médico de emergencia, el primer ministro Anutin confirmó posteriormente que el joven falleció tras dispararse en la cabeza.
Reacciones políticas y el debate sobre el control de armas
El impacto del suceso motivó reacciones inmediatas en el gobierno tailandés. El primer ministro Anutin expresó su consternación ante los medios de comunicación tras reunirse con funcionarios locales.
This is terrible for something like this to happen. I’m sad for those who died and sad for something like this to happen in our country. Anutin Charnvirakul, primer ministro de Tailandia
Las autoridades gubernamentales indicaron que el menor había manifestado estrés relacionado con sus estudios. Por su parte, el padre del adolescente declaró a medios que desconocía las razones del ataque y que su hijo había obtenido buenos resultados escolares, señalando que el joven es responsable de los actos pero sin comprender los motivos.
El incidente ocurre en un contexto complejo de seguridad en Tailandia, país que cuenta con el mayor volumen de armas de fuego en posesión civil del Sudeste Asiático, estimado en unos 10,3 millones de armas según datos históricos de la Small Arms Survey. Ante la gravedad del caso, el primer ministro prometió introducir una nueva legislación de control de armas y revisar los protocolos de seguridad en los centros educativos.
