La comunicación del gobierno comunista de China ha dejado atrás su antigua rigidez. Actualmente, Pekín está implementando el uso de las redes sociales y la inteligencia artificial (IA) para difundir su narrativa y, en diversas ocasiones, burlarse de Estados Unidos.
A pesar de este giro estratégico en su manera de contar su historia, el gobierno chino mantiene una postura cautelosa. Existe una preocupación latente de que la inteligencia artificial pueda representar una amenaza para el control del Partido, razón por la cual las autoridades están intentando dominar y restringir esta tecnología.

