El telescopio espacial James Webb ha detectado fluctuaciones térmicas extremas y fenómenos atmosféricos inusuales en el exoplaneta WASP-121b, un gigante gaseoso ubicado a unos 850 años luz de la Tierra. Según datos de la NASA y reportes de Infobae, el planeta presenta vientos de hasta 18.000 km/h y lo que los astrónomos describen como lluvias de metales y minerales preciosos, incluyendo rubíes y zafiros.
¿Por qué las temperaturas de WASP-121b desconciertan a los astrónomos?
El hallazgo principal del James Webb es la existencia de una diferencia térmica inesperada entre el día y la noche en el exoplaneta. De acuerdo con Robotitus, el telescopio identificó una anomalía en la distribución del calor que desafía los modelos climáticos previos. La NASA explica que, al tratarse de un «Júpiter caliente», el planeta está bloqueado por marea, lo que significa que una cara siempre mira hacia su estrella anfitriona mientras la otra permanece en oscuridad perpetua.

Las condiciones climáticas extremas del planeta
El clima en WASP-121b supera cualquier fenómeno observado en el sistema solar. Radiofonica 100.7 destaca que, además de los vientos supersónicos que alcanzan los 18.000 km/h, la atmósfera es capaz de condensar minerales. Según El Litoral, este ciclo atmosférico provoca lluvias de metales y gemas, un proceso impulsado por el intenso calor que recibe el planeta desde su estrella cercana.
Comparativa de observaciones
Mientras que la NASA se centra en el mecanismo de «asamiento» constante que sufre el planeta debido a su proximidad estelar, otros medios como Robotitus ponen el foco en la variabilidad térmica observada por los sensores infrarrojos del James Webb. La discrepancia entre la cara diurna y nocturna es, según los astrónomos citados por Infobae, una evidencia clave para entender cómo la energía se redistribuye en atmósferas exoplanetarias bajo condiciones de radiación extrema.
Este nivel de detalle en la caracterización atmosférica es posible gracias a la sensibilidad del telescopio James Webb, que permite a los investigadores analizar la composición química de las nubes y los vientos en mundos distantes con una precisión inédita hasta la fecha.
