Al escucharla tomarse su tiempo para evocar sus emociones, impulsada por esa voz suave ligeramente rasposa, sus palabras que se entrecruzan, sus silencios suspendidos y sus confidencias sinceras, uno se dice que Camille Cottin quizás haya encontrado la serenidad que ha estado buscando durante tantos años.
“Para no ocultarles nada, un poco sí. Siempre he sido una inquieta…”
