Bielorrusia ha desactivado aparentemente los amplificadores de señal utilizados para apoyar a los drones rusos tras recibir un ultimátum del gobierno de Ucrania, según reportes de medios internacionales. La medida marca un cambio significativo en la postura de Minsk, que anteriormente había sido señalada por Kiev como un colaborador activo en las operaciones aéreas rusas.
La respuesta de Bielorrusia al ultimátum
Tras las advertencias emitidas desde Kiev, el gobierno de Aleksandr Lukashenko parece haber cedido en su apoyo técnico a las incursiones rusas. Según informaciones de Die Weltwoche y BILD, las autoridades bielorrusas habrían procedido a apagar los sistemas de amplificación de señal que facilitaban la navegación y operación de los drones de combate de Moscú en el espacio aéreo ucraniano. Este movimiento es interpretado por analistas como una reacción inusualmente cautelosa por parte de Lukashenko ante la amenaza de una respuesta directa por parte de Ucrania.
Tensión en la frontera y medidas de seguridad
A pesar de la aparente retirada de apoyo técnico de Minsk, la situación en la zona fronteriza permanece inestable. Según reporta blue News, Ucrania ha ordenado el desalojo de áreas en la región limítrofe como medida de precaución. El gobierno de Kiev ha acusado formalmente a Bielorrusia de realizar preparativos militares que podrían interpretarse como una escalada del conflicto, mientras que, según Ntv, Lukashenko ha manifestado su disposición a negociar para reducir la tensión diplomática y militar.
Perspectivas contrapuestas sobre el papel de Minsk
Los medios internacionales presentan visiones divergentes sobre el peso de esta decisión. Mientras Spiegel destaca que el tono de Lukashenko ha sido inusualmente «sumiso» frente a la amenaza de ataque ucraniana, otros reportes subrayan que la desconfianza en Kiev persiste, razón por la cual se mantienen las órdenes de evacuación en las zonas fronterizas. La diferencia principal radica en la interpretación de los hechos: para algunos medios, se trata de una capitulación estratégica ante la presión, mientras que para otros, es una maniobra táctica de un aliado de Rusia que busca evitar un frente abierto en su propia frontera occidental.
