A pesar de ser una enfermedad prevenible, el cáncer de pene fue responsable de 2.900 amputaciones entre 2021 y 2025 en Brasil, según datos del Ministerio de Salud (MS) recopilados por la Sociedad Brasileña de Urología (SBU). En el mismo período, la enfermedad causó 2.300 fallecimientos.

Câncer de pênis pode levar à amputação do órgão se diagnosticado em fase avançada Foto: Wasan/Adobe Stock
La SBU considera que la falta de información y el prejuicio son los principales obstáculos para la prevención, que incluye medidas como una higiene adecuada, la vacunación contra el virus del VPH y la cirugía para corregir la fimosis, conocida como postectomía.
Los registros no se limitan a un solo grupo, pero la incidencia es mayor en hombres mayores de 50 años. Según el urólogo Roni de Carvalho Fernandes, presidente de la SBU, los signos iniciales suelen ser locales y, a menudo, indoloros.
Estos incluyen la aparición de heridas o úlceras en el pene que no cicatrizan, así como cambios en el color de la piel, que puede volverse rojiza, blanquecina o más oscura, especialmente en el prepucio (la piel que cubre la cabeza del pene) o en el glande (la cabeza del órgano).
También pueden ocurrir engrosamientos de la piel o la aparición de nódulos, así como secreciones con olor fuerte debajo del prepucio y episodios de sangrado. “En etapas avanzadas, el paciente puede sentir dolor y aumento de los ganglios linfáticos en la ingle”, destaca el médico.
¿Qué causa el cáncer de pene?
La enfermedad es causada por una infección crónica del prepucio, que inicialmente se manifiesta como una herida que no cicatriza y evoluciona hacia una úlcera o lesión grave. Una de las causas más comunes es la falta de una higiene adecuada del área, donde los hongos y las bacterias pueden proliferar.
Por lo tanto, la higiene debe realizarse diariamente durante el baño, con la retracción del prepucio para exponer el glande y el lavado con agua y jabón. Las personas con fimosis, una condición que dificulta la exposición del glande, tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad y pueden recurrir a la extirpación quirúrgica del prepucio para facilitar la higiene.
Además, el cáncer de pene puede surgir como consecuencia de una infección por el VPH, un virus de transmisión sexual que, en las mujeres, causa cáncer de cuello uterino. Para evitar la contaminación, se recomienda el uso de preservativos durante las relaciones sexuales, así como la vacunación contra el virus, disponible en el SUS para la población de 9 a 14 años e inmunosuprimidos hasta los 45 años.
Diagnóstico y tratamiento
Cuando se diagnostica en una etapa temprana, el cáncer de pene tiene una alta probabilidad de curación y puede tratarse de forma menos agresiva. En esta fase, el tumor permanece restringido a las capas superficiales de la piel, sin afectar estructuras más profundas. Esto permite la eliminación solo del área afectada, evitando la necesidad de extirpar el pene.
La amputación solo se indica en situaciones extremas. Puede realizarse de forma parcial o total del órgano, según la extensión de la lesión. En estos casos, la uretra se reposiciona en el periné, lo que hace que el paciente urine sentado. Este cambio puede causar dificultades en la vida diaria, además de afectar directamente la autoestima del individuo.
Cabe destacar que, a diferencia de otros tipos de cánceres, no existe un cribado poblacional estandarizado para el cáncer de pene. “El diagnóstico se basa principalmente en un examen físico realizado por el urólogo, una evaluación clínica del historial del paciente, incluyendo la higiene íntima, la fimosis, el tabaquismo y la infección por el VPH. La biopsia de la lesión confirma el diagnóstico cuando se sospecha un tumor”, destaca Fernandes.
Norte y Nordeste merecen atención
El mayor número de amputaciones se registró en São Paulo, con 542 procedimientos, seguido de Minas Gerais, con 476, y Río de Janeiro, con 442. A pesar de que la mayor parte de los registros absolutos se concentran en la región Sudeste, la SBU destaca que las regiones Norte y Nordeste necesitan más atención. Según Fernandes, proporcionalmente son las zonas más afectadas.
El médico explica que esto se debe a factores estructurales, sociales y de acceso a la salud. “Entre ellos se destacan: mayor vulnerabilidad socioeconómica; dificultad para acceder a servicios de salud especializados, lo que favorece el diagnóstico tardío; mayor frecuencia de higiene íntima inadecuada; alta prevalencia de fimosis no tratada; mayor exposición a la infección por el VPH; además de la falta de información sobre salud, lo que contribuye a que muchos hombres busquen atención solo en etapas avanzadas de la enfermedad”, describe.
