La preocupación se ha extendido entre los cazadores de la región de Cantabria tras la confirmación de la Consejería de Ganadería sobre la reaparición de la enfermedad de Aujeszky (EA). Esta afección, mortal para los perros que participan en cacerías y entran en contacto con jabalíes infectados, ya ha causado la muerte de cuatro canes: uno en Cieza Norte el 11 de enero y otros tres en Ventanilla, Cervera de Pisuerga, pertenecientes al mismo cazador.
Aunque el Gobierno regional busca evitar alarmas, recordando que la enfermedad no es transmisible a humanos, sí presenta síntomas similares a la rabia, lo que exige extremar las precauciones. La enfermedad de Aujeszky es conocida desde hace tiempo y, aunque los cerdos de granja están vacunados, resulta imposible de controlar en la población de jabalíes. Según el último estudio del Ministerio de Agricultura, realizado en 2024, el 36% de los suidos analizados portaba el virus, siendo el 16 de 95 muestras tomadas en Cantabria positivas.
Alfredo Álvarez, director general de Ganadería, explica que “el problema surge con los perros, porque la muerte es súbita. En un periodo de entre 24 y 48 horas el animal muere, y lo hace además con una sintomatología muy desagradable”.
Las frases
«Provoca muerte súbita en los perros en unas pocas horas y con síntomas muy desagradables»
Alfredo Álvarez
Director general de Ganadería del Gobierno de Cantabria
«Hay que descartar que sea rabia porque la sintomatología es muy parecida»
Fernando Ruiz
Presidente del Colegio de Veterinarios de Cantabria
«Hay cierta alarma en el colectivo porque, a simple vista, es imposible saber si un jabalí está infectado»
Ignacio Valle
Presidente de la Federación Cántabra de Caza
Dos cazadores cántabros ya han experimentado la pérdida de sus perros. Uno de ellos relata que, tras acorralar a una jabalina, uno de sus seis perros comenzó a rascarse compulsivamente en la zona del ojo seis días después y finalmente falleció. Otro cazador perdió a sus tres perros después de que mordieran a un jabalí abatido durante una montería en Cervera de Pisuerga.
Ignacio Valle, presidente de la Federación Cántabra de Caza, señala que “el problema es que se sabe que hay un foco de la enfermedad cuando fallece uno de nuestros perros, porque a simple vista es imposible determinar si un jabalí tiene esta enfermedad”, admitiendo que la noticia ha generado “cierta alarma” entre los cazadores. En 2022, se registraron casos similares en la comarca de Liébana, aunque la Consejería no especificó el número de perros afectados.
Descartar la rabia
La prevención es complicada, ya que es difícil evitar que los perros muerdan a un jabalí una vez abatido. Sin embargo, la proximidad del final de la temporada de caza podría limitar la propagación del brote. Fernando Ruiz, presidente del Colegio de Veterinarios de Cantabria, subraya la importancia de descartar la rabia, aunque esta enfermedad no esté presente en Cantabria ni en España, y la necesidad de estrechar la vigilancia. Las muestras se envían al Instituto de Salud Carlos III en Madrid para descartar esta posibilidad.
