El desierto de Atacama, en Chile, es conocido por ofrecer uno de los cielos más oscuros y claros del planeta, gracias a su clima seco, gran altitud y aislamiento de la contaminación lumínica urbana. Estas condiciones lo han convertido en un lugar privilegiado para la astronomía, albergando algunos de los proyectos más grandes del mundo.
Sin embargo, este entorno único enfrenta una amenaza creciente: la contaminación lumínica. Según reportes de Associated Press, el desierto se ha convertido recientemente en un escenario de conflicto entre científicos y una empresa de energía que propone la construcción de un complejo de energía verde a pocos kilómetros del Observatorio Paranal.
El Observatorio Paranal, operado por el Observatorio Europeo Austral (ESO), es uno de los centros astronómicos más importantes ubicados en el desierto de Atacama. Su cercanía a proyectos de infraestructura energética ha generado preocupaciones sobre el impacto potencial de la luz artificial en las observaciones celestes.
Además, el mismo ESO está construyendo el Telescopio Extremadamente Grande (ELT) en la región, cuya presencia ya es visible en el horizonte del desierto. Este telescopio, una vez operativo, promete avances significativos en la exploración del universo, pero también depende de la preservación de las condiciones oscuras del cielo.
Chiara Mazzucchelli, presidenta de la Sociedad Astronómica de Chile, destacó que el desierto disfruta de más de 300 noches despejadas al año, sin nubes ni lluvia, lo que lo hace ideal para la observación astronómica. No obstante, advirtió que estos cielos oscuros están en riesgo debido a factores como la expansión de actividades humanas cercanas a los observatorios.
La situación refleja un desafío global: equilibrar el desarrollo de energías renovables y otras infraestructuras con la necesidad de preservar entornos críticos para la ciencia. En el caso de Atacama, la comunidad astronómica insiste en que cualquier proyecto cercano debe evaluar rigurosamente su impacto lumínico para evitar dañar una de las últimas ventanas prístinas al universo.
