Un proyecto de construcción de oficinas valorado en mil millones de libras esterlinas, situado sobre un importante bien patrimonial, ha generado dudas sobre su contribución real a los planes de desarrollo de la ciudad. Existe escepticismo sobre la capacidad del proyecto para generar las ganancias necesarias para financiar mejoras en el área circundante, y se estima que el espacio adicional para los pasajeros será limitado.
La iniciativa parece priorizar las oportunidades comerciales minoristas, lo cual no responde a las necesidades de los usuarios habituales del transporte público. Según las evaluaciones disponibles, la construcción no se considera esencial para el progreso de la ciudad y su rentabilidad futura es incierta.
