Un estudio realizado por la Universidad de Ginebra y los HUG revela un aumento anual del 0,5% en los casos de cáncer colorrectal.
CQFD
La inflamación crónica es un problema de salud importante, a menudo poco conocido por el público en general. Si bien desempeña un papel clave en la defensa y reparación del organismo, puede volverse problemática cuando persiste en el tiempo, aumentando el riesgo de enfermedades graves. Sin embargo, las soluciones dietéticas promocionadas en las redes sociales o en ciertos discursos de salud a menudo son simplificadas, o incluso erróneas.
Kim Lauper, médica adjunta del servicio de reumatología de los Hospitales Universitarios de Ginebra, explica en la emisora CQFD que la inflamación es una reacción natural del sistema inmunológico. «Es esencial para nuestra supervivencia. Sin ella, no sanaríamos de una herida o una infección», subraya. No obstante, una inflamación que no se detiene o que se desencadena sin un peligro real puede causar daños crónicos a los órganos, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes o cáncer.
A menudo silenciosa, puede manifestarse como simple fatiga o permanecer totalmente asintomática, detectándose únicamente mediante marcadores biológicos.
Alimentación e inflamación: promesas que requieren matices
Ante la inflamación crónica, muchas personas recurren a la alimentación en busca de soluciones naturales. Sin embargo, Kim Lauper advierte contra los regímenes «milagrosos» ampliamente difundidos en las redes sociales que no se basan en fundamentos científicos sólidos.
Pedro Marques-Vidal, profesor de epidemiología nutricional y cardiovascular en el CHUV, confirma que ciertos alimentos pueden influir en los marcadores inflamatorios. El exceso de carne roja procesada y grasas saturadas se asocia con un aumento de la inflamación. Por el contrario, las frutas, verduras, fibra y grasas poliinsaturadas contribuyen a reducirla.
Los peligros de las dietas restrictivas
Las dietas sin gluten o sin lactosa, adoptadas frecuentemente sin justificación médica, conllevan riesgos. Pueden provocar deficiencias de fibra, vitaminas y minerales esenciales. «Eliminar los productos lácteos puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y osteoporosis», insiste Kim Lauper. También recuerda que estas dietas pueden generar una relación ansiosa con la alimentación, transformando la necesidad natural de comer en una fuente de estrés.
Si bien la alimentación no reemplaza un tratamiento médico, puede mejorar el bienestar general. Pedro Marques-Vidal recomienda priorizar una alimentación rica en frutas y verduras variadas, al tiempo que se reduce el consumo de carne roja y procesada. Sin embargo, relativiza los efectos terapéuticos de alimentos específicos: «Para que haya un efecto antiinflamatorio significativo, sería necesario consumir cantidades irrealistas de ciertos alimentos como la pimienta o la cúrcuma».
A pesar de los desafíos metodológicos, los expertos coinciden en la importancia de una alimentación equilibrada para la salud pública. Una alimentación saludable, inspirada en los regímenes tradicionales ricos en vegetales, podría contribuir a reducir la inflamación crónica y sus consecuencias para la salud.
Sujet radio: Arditë Shabani
Adaptation web: Laure Pagella
La ketamina, tradicionalmente utilizada como anestésico, está emergiendo como una herramienta terapéutica prometedora en el tratamiento de la depresión resistente a otros tratamientos. Se cree que, al modificar la conciencia, este fármaco podría facilitar el acceso a áreas psíquicas poco exploradas, abriendo nuevas vías para la intervención en trastornos mentales.
La psiquiatra Catherine Duffour explora esta innovadora aproximación en su libro «Kétamine Conscience Thérapie – Les psychédéliques à la lumière de mes patients». La doctora Duffour compartió sus perspectivas en una entrevista con Arditë Shabani.
En otras noticias, las cosechas de patata suiza se han visto afectadas por el mildiu debido al clima lluvioso de 2024. Para combatir esta enfermedad y reducir la dependencia de los fungicidas sintéticos, se propone sustituir las variedades de patata existentes por otras más resistentes. Sin embargo, Suiza carece de un programa propio de selección de patatas y depende de variedades extranjeras, lo que podría comprometer, en cierta medida, la seguridad alimentaria del país.
