La tendencia de los espacios “sin niños”, lugares reservados para adultos y que excluyen a los menores, continúa ganando terreno en Europa, extendiéndose a hoteles, restaurantes y trenes. Sin embargo, un movimiento más sorprendente está atrayendo la atención en otras partes del mundo: establecimientos que limitan el acceso a personas mayores, a veces denominados zonas “sin personas mayores”. Esta práctica, controvertida, suscita preocupaciones sobre la discriminación por edad.
El fenómeno se observa particularmente en Corea del Sur, donde algunos cafés, gimnasios o restaurantes han implementado políticas que prohíben la entrada a clientes mayores de cierta edad – a menudo alrededor de 60 o 70 años – con el objetivo de crear un ambiente “joven” o dinámico. Un café en Seúl, por ejemplo, colocó carteles indicando una restricción de acceso para personas mayores de 60 años, lo que provocó una fuerte reacción entre clientes y usuarios en línea.
La seguridad como preocupación
En algunos casos, gimnasios también han rechazado a nuevos miembros mayores de 70 años, argumentando preocupaciones relacionadas con la seguridad o la convivencia con clientes más jóvenes. Esta tendencia se enraíza en una sociedad surcoreana marcada por una población envejecida y una fuerte presencia de zonas “sin niños”, pero también plantea serias cuestiones éticas.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos de Corea ha recordado que negar el acceso a servicios basándose únicamente en la edad constituye una forma de discriminación y puede perjudicar la integración de las personas mayores en la sociedad.
En Tokio, en barrios de moda como Shibuya, algunos establecimientos muestran límites de edad – por ejemplo, para personas entre 25 y 39 años – para garantizar una atmósfera “joven”, aunque esta práctica sigue siendo informal y marginal.
En Bélgica, aunque algunos restaurantes ya han limitado el acceso a mayores de edad, ninguno ha considerado prohibir el acceso a personas mayores. Comercialemente, esto sería contraproducente, ya que las personas mayores suelen disponer de más tiempo y mayor poder adquisitivo para rentabilizar una mesa.
