La demencia frontotemporal (DFT) es un grupo de trastornos cerebrales causados por la degeneración de los lóbulos frontal y temporal, según informa el portal Handicap.fr. Esta condición se manifiesta principalmente a través de alteraciones en la personalidad, la conducta social y el lenguaje, afectando generalmente a adultos entre los 45 y 65 años.
¿Cómo reconocer los síntomas de la demencia frontotemporal?
Los síntomas varían dependiendo de la zona del cerebro más afectada. Handicap.fr identifica dos variantes principales: la variante conductual y la afasia progresiva primaria.

En la variante conductual, el paciente presenta cambios en la personalidad y el comportamiento social. Según el portal, esto incluye la pérdida de empatía, la desinhibición social, la impulsividad y la apatía. Las personas pueden dejar de seguir normas sociales básicas o mostrar una indiferencia inusual hacia los sentimientos de los demás.
La afasia progresiva primaria afecta la comunicación. Los síntomas incluyen dificultades para encontrar palabras, pérdida del significado de los términos o problemas para articular el lenguaje hablado y escrito, aunque las capacidades cognitivas generales puedan permanecer intactas al inicio.
¿En qué se diferencia la DFT del Alzheimer?
La principal diferencia radica en los primeros síntomas y la edad de aparición. Mientras que el Alzheimer suele comenzar con la pérdida de memoria a corto plazo, la DFT se manifiesta primero mediante cambios en la conducta o el lenguaje. De acuerdo con Handicap.fr, la memoria suele conservarse durante las etapas iniciales de la demencia frontotemporal.
Además, la DFT tiende a aparecer a una edad más temprana que el Alzheimer, impactando a personas en plena edad productiva, frecuentemente entre los 45 y 65 años.
¿Cómo se realiza el diagnóstico de esta enfermedad?
El proceso de diagnóstico requiere la intervención de un neurólogo. Handicap.fr indica que el médico utiliza una combinación de herramientas para confirmar la patología:
- Evaluaciones neuropsicológicas: Pruebas diseñadas para medir las funciones cognitivas, el lenguaje y el comportamiento.
- Técnicas de imagen: El uso de resonancias magnéticas (IRM) o tomografías computarizadas (scanner) para observar la atrofia en los lóbulos frontal y temporal.
- Historial clínico: El análisis de los cambios observados por el entorno cercano del paciente.
