La colección de arte legada a Barcelona por Julio Muñoz Ramonet en 1991, un patrimonio aún poco conocido por los ciudadanos, está a punto de revelar su esplendor. La fundación que lleva el nombre del controvertido empresario adelanta que la mansión de la calle Muntaner, durante décadas reservada a un círculo íntimo, será sometida a una reforma entre 2027 y 2031.
Sin embargo, el camino hacia la apertura de este futuro centro cultural mixto aún está lleno de interrogantes. Según datos del Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB), alrededor de 100 obras relevantes siguen sin ser localizadas. Un estudio más exhaustivo de la fundación Muñoz Ramonet, realizado en diciembre de 2024, eleva la cifra total de piezas desaparecidas a más de 200, sin distinguir su valor artístico.
Retrato de Julio Muñoz Ramonet, guardado en el palacete de la calle Muntaner, en Barcelona. / ALBERT BERTRAN
La historia de esta colección, marcada por la figura de Muñoz Ramonet, se asemeja a una novela. El inventario original de la casa recogía 1.364 piezas de valor patrimonial, pero tras una sentencia judicial en 2013, se detectó la falta de 672 obras. Entre las ausencias más notables se encuentran piezas de Fortuny, Goya, El Greco, Sorolla, Zurbarán, e incluso obras de Boticelli, Velázquez y Delacroix.
La Guardia Civil decomisó 470 cuadros y otros bienes en 2020, y a principios de 2025, un juzgado ordenó la entrega de 93 obras a la fundación. A pesar de estos avances, la fundación insiste en su compromiso de recuperar todo el legado de Muñoz Ramonet y, mientras tanto, plantea la posibilidad de crear una “galería de las ausencias” con reproducciones digitales de las obras aún por encontrar.
