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Salud

17 alimentos que deberías dejar de comer aunque parezcan sanos

by Editora de Salud abril 24, 2026
written by Editora de Salud

Según un informe publicado por MSN y destacado por Primera Hora, existen alimentos que, aunque parezcan saludables, pueden resultar perjudiciales para la salud debido a su potencial para contribuir a enfermedades como problemas cardíacos, diabetes y obesidad.

La lista incluye productos ultraprocesados que, pese a su apariencia o promoción como opciones nutritivas, contienen ingredientes o niveles de procesamiento que los hacen inadvisables para un consumo regular dentro de una dieta equilibrada.

Entre los alimentos mencionados se encuentran aquellos que suelen formar parte de desayunos, meriendas o supuestas alternativas ligeras, pero que en realidad aportan exceso de azúcares añadidos, grasas trans, sodio o aditivos que, a largo plazo, pueden afectar la salud metabólica y cardiovascular.

El enfoque del informe no es demonizar ciertos alimentos de forma absoluta, sino alertar sobre aquellos que, pese a ser percibidos como beneficiosos, pueden esconder riesgos cuando se consumen con frecuencia o en porciones elevadas.

Se recomienda prestar atención a las etiquetas nutricionales, priorizar alimentos mínimamente procesados y consultar con profesionales de la salud antes de hacer cambios significativos en la dieta, especialmente si existen condiciones preexistentes como hipertensión, resistencia a la insulina o antecedentes familiares de enfermedades crónicas.

La conciencia sobre lo que realmente consumimos es un paso fundamental hacia una alimentación más informada y sostenible, orientada a mantener el bienestar a largo plazo plutôt que a seguir tendencias momentáneas de lo que se considera “saludable”.

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Salud

Dietas Sostenibles: Comer Bien Reduce Emisiones y Costos

by Editora de Salud enero 26, 2026
written by Editora de Salud

Durante años, el debate sobre alimentación sostenible ha estado marcado por la idea de que comer sano y proteger el planeta es un privilegio costoso y complejo. Sin embargo, investigaciones recientes están desafiando este concepto, revelando que nuestras elecciones diarias en la mesa pueden ser una de las herramientas más efectivas –y accesibles– para combatir la crisis climática.

Según informa Eco-Business, el enfoque está volviendo a lo fundamental, más allá de modas y superalimentos. Un estudio reciente publicado en Nature Food demuestra que una dieta saludable, basada en alimentos locales y económicos, no solo mejora el acceso a una nutrición adecuada, sino que también puede reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero relacionadas con la alimentación hasta en un tercio. Esta combinación redefine la relación entre sostenibilidad, economía y bienestar.

Emisiones de alimentos: el costo oculto de nuestro sistema alimentario

Las emisiones generadas por la producción de alimentos representan una parte significativa, aunque a menudo invisible, de la huella ambiental global. Desde la agricultura hasta el transporte, el procesamiento y el consumo, cada etapa del sistema alimentario contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero que impulsan el cambio climático.

El estudio analizó 440 productos en 171 países y determinó que una dieta saludable típica, basada en alimentos de consumo común como carne, arroz y lácteos, genera alrededor de 2,44 kg de CO₂ equivalente por persona al día, con un costo aproximado de 10 dólares.

Lo que hoy consideramos “normal” resulta ser ambientalmente intensivo y económicamente ineficiente.

Accesibilidad y emisiones: una conexión subestimada

Uno de los hallazgos más importantes del estudio es que las dietas saludables, basadas en alimentos locales y económicos, emiten solo 1,65 kg de CO₂ equivalente y cuestan alrededor de 3,68 dólares diarios. Esto representa un tercio del costo y un tercio del impacto climático de las dietas tradicionales.

Legumbres, frutas, verduras, pescados pequeños, huevos y alimentos básicos como la yuca o las zanahorias son alimentos clave en esta ecuación. Son productos accesibles en la mayoría de los países, con un alto valor nutricional y una menor dependencia de procesos industriales que consumen mucha energía.

Lo económico no es sinónimo de insostenible

Contrario a la creencia popular, el bajo costo no implica un menor compromiso ambiental. Según la Dra. Elena Martínez, investigadora de la Universidad de Tufts, los alimentos más accesibles suelen requerir menos combustibles fósiles y menos alteraciones en el uso del suelo, dos factores cruciales en la generación de emisiones.

Esto revela una paradoja: muchas estrategias de sostenibilidad se centran en soluciones tecnológicas avanzadas, cuando una parte importante del impacto podría reducirse adoptando sistemas alimentarios más simples, locales y menos industrializados.

Impacto de los grupos de alimentos: ¿quiénes emiten más y quiénes menos?

El análisis distingue seis grupos principales de alimentos. Aquellos de origen animal –especialmente la carne de res y los productos lácteos– concentran los mayores costos y las mayores emisiones. Por el contrario, las legumbres, frutas, verduras y aceites presentan un impacto significativamente menor.

Dentro del grupo de alimentos de origen animal, existen diferencias notables. Los pescados pequeños, como las sardinas o el atún, tienen emisiones mucho menores que la carne roja, mientras que productos como la leche y las aves de corral son relativamente accesibles en términos económicos.

Nutrición, clima y contexto social

El profesor William Masters, también autor del estudio, enfatiza que no se trata de eliminar grupos completos de alimentos, sino de encontrar un equilibrio realista según el contexto local. En países de bajos ingresos, por ejemplo, algunos alimentos de origen animal siguen siendo esenciales para cubrir deficiencias nutricionales.

Lo fundamental es priorizar aquellos productos que ofrecen la mejor relación costo-beneficio en términos de salud y clima. Como señala Ignacio Drake, de la organización Colansa:

Si existen alimentos con la misma calidad nutricional, pero más baratos y menos contaminantes, la lógica del cambio es evidente.

A pesar de estos beneficios, casi 2.600 millones de personas en el mundo no pueden permitirse una dieta saludable. En regiones como África subsahariana y el sur de Asia, el 75% de la población enfrenta esta limitación estructural.

Incluso en países de ingresos medios como México, Brasil o China, el acceso a una alimentación saludable sigue siendo desigual y depende de factores como la infraestructura, la disponibilidad local, la educación alimentaria y las políticas públicas. La sostenibilidad, en este sentido, no puede separarse de la justicia social.

El estudio sugiere que mejorar los patrones de consumo no depende únicamente de las decisiones individuales. Se necesitan políticas que faciliten el acceso a alimentos saludables, incentiven la producción local y desincentiven los productos con altas emisiones.

Entre las propuestas se destacan los sistemas de etiquetado ambiental, los impuestos a los productos poco saludables y los subsidios a los alimentos sostenibles. Otro análisis de Nature Food estima que gravar la carne con el IVA estándar en la Unión Europea podría reducir entre un 3,5% y un 5,7% las emisiones asociadas a la alimentación.

Comer mejor para vivir mejor

La evidencia es clara: transformar nuestra dieta no es solo una cuestión de salud personal, sino una estrategia climática de gran impacto. Optar por alimentos accesibles, locales y de bajo impacto ambiental permite reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero sin comprometer la calidad nutricional.

En un contexto donde la sostenibilidad a menudo se percibe como un lujo, estos hallazgos replantean el debate. Comer mejor no tiene por qué ser más caro ni más complicado. Al contrario, puede ser una de las decisiones más simples, poderosas y transformadoras para las personas, las empresas y los sistemas alimentarios del futuro.

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Mundo

Trump redefine dieta EEUU: ¿Salud o contradicción migratoria?

by Editor de Mundo enero 23, 2026
written by Editor de Mundo

La Administración de Donald Trump busca modificar los hábitos alimenticios de los estadounidenses, considerando que más del 70% de la población adulta tiene sobrepeso y que “América está enferma”. Así lo anunció el Departamento de Salud (HHS) el pasado 7 de enero, al lanzar las nuevas Guías Alimentarias para los Estadounidenses, basadas en las recomendaciones del movimiento Make America Healthy Again (MAHA), o “Hacer a América Saludable De Nuevo”, que promueven el consumo de alimentos frescos por encima de los procesados, muy presentes en la dieta de millones de ciudadanos.

Las nuevas directrices, disponibles en realfood.gov, priorizan el consumo de proteínas, incluyendo carne roja y leche entera, lo que representa un triunfo para las industrias cárnica y láctea, pero una derrota para quienes denuncian el impacto ambiental de este sector. La iniciativa, además de la controversia generada por el impulso a alimentos que durante décadas han sido desaconsejados por los médicos, enfrenta un obstáculo: las políticas antiinmigrantes de la Administración han provocado una escasez de mano de obra en los sectores agrícola y ganadero.

Los empresarios del sector, beneficiados por la nueva pirámide alimentaria, señalan que las recomendaciones evidencian una contradicción en la política nacional: mientras se incentiva a los consumidores a optar por alimentos más frescos y nutritivos, las granjas y el campo se enfrentan a una falta de trabajadores que amenaza su capacidad para satisfacer esta demanda. Esta disparidad entre oferta y demanda podría, además, elevar los precios de los alimentos para las familias estadounidenses.

Trabajador de una granja ganadera en Minnesota, en 2019.Salwan Georges (The Washington Post via Getty Images)

“Las nuevas directrices dietéticas reconocen la importancia de los alimentos nutritivos cultivados en Estados Unidos, pero ignoran una realidad fundamental: no podemos llevar alimentos de verdad a las mesas de los estadounidenses sin personas que trabajen en nuestras granjas”, declaró Rebecca Shi, directora ejecutiva de la Coalición Estadounidense de Inmigración Empresarial (ABIC), una organización bipartidista que agrupa a más de 1.700 directores ejecutivos, propietarios de empresas y asociaciones comerciales en 17 estados del país.

Agricultores y ganaderos se han visto afectados por las detenciones y deportaciones ordenadas por un Gobierno enfocado en lograr “la mayor deportación de la historia”. Para ello, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han allanado campos, granjas y fábricas en busca de trabajadores indocumentados, aumentando la lista de expulsados. Estos sectores dependen de la mano de obra migrante, ya que se trata de empleos poco atractivos para los ciudadanos estadounidenses.

“Dependemos en gran medida de la mano de obra inmigrante. Esto se debe a varias razones. La ubicación rural de estas instalaciones no resulta atractiva para algunos posibles trabajadores y trabajar con animales no es para todo el mundo”, explicó a EL PAÍS Matt Teagarden, director ejecutivo de la Asociación de Ganaderos de Kansas. Muchos de estos trabajadores llevan décadas laborando sin la documentación adecuada, con familias en las que hasta tres generaciones se dedican a esta actividad. Teagarden señaló que las vacas necesitan ser alimentadas y ordeñadas los 365 días del año, en un trabajo que no se limita a una jornada laboral de ocho horas, cinco días a la semana.

Cosecha de lechugas en Arizona, en abril de 2025.Annika Hammerschlag (AP)

Los empresarios han expresado su preocupación durante meses por las consecuencias de las redadas del ICE en sus negocios. Además de las bajas laborales provocadas por las detenciones y deportaciones, muchos empleados han dejado de trabajar por temor a ser interceptados por las autoridades. “Podemos importar trabajadores para la agricultura y la ganadería o podemos importar nuestros alimentos. La situación es extrema”, afirmaron.

Teagarden formó parte de una delegación de más de 100 empresarios del sector agrícola que visitó el Capitolio en noviembre pasado para informar a los legisladores sobre la crisis generada por las operaciones contra los inmigrantes y solicitar una reforma que permita la regularización de los trabajadores indocumentados. “Si bien los alimentos importados complementan nuestra producción nacional, considero que es importante, desde el punto de vista de la seguridad alimentaria y la actividad económica, producir una cantidad significativa de nuestros alimentos en el país. Esto no será posible sin una fuerza laboral adecuada, y los inmigrantes han demostrado a lo largo de los años ser una parte fundamental de esta”, subrayó Teagarden.

Según datos de ABIC presentados el año pasado, hay ocho millones de puestos de trabajo vacantes en todo el país, lo que también afecta a los precios de los productos. La escasez de mano de obra se extiende a las plantas procesadoras de carne. “Estas plantas dependen en gran medida de la mano de obra inmigrante. Necesitan operar de forma continua y a plena capacidad para transformar el ganado en los cortes de carne que consumen los estadounidenses”, señaló el empresario.

Venta de carne roja en un supermercado de Massachusetts.Charles Krupa (AP)

Entre las propuestas presentadas en Washington se encuentra la ampliación de las visas H2A, destinadas a trabajos agrícolas estacionales, y la posibilidad de extender su uso a los ganaderos durante todo el año. La delegación empresarial aseguró que sus peticiones fueron bien recibidas por los funcionarios de la capital estadounidense.

Por el momento, la influencia del sector se ha hecho evidente en el anuncio de las nuevas guías. “Por fin, estamos reorientando nuestro sistema alimentario para apoyar a los agricultores, ganaderos y empresas estadounidenses que cultivan y producen alimentos de verdad”, declaró el secretario de Salud, Robert F. Kennedy. “Estas directrices nos devuelven a lo esencial. Las familias estadounidenses deben priorizar los alimentos integrales y ricos en nutrientes —proteínas, lácteos, verduras, frutas, grasas saludables y cereales integrales— y reducir drásticamente el consumo de alimentos altamente procesados. Así es como lograremos que Estados Unidos vuelva a ser un país sano”.

La tarea se antoja complicada sin un cambio en las políticas migratorias de la Administración Trump. “Cada año resulta más difícil encontrar suficientes trabajadores cualificados y comprometidos para mantener nuestras granjas en funcionamiento y cuidar de nuestras vacas. Si no reformamos nuestro sistema de inmigración, garantizamos nuestra fuerza laboral y combatimos la escasez de mano de obra, simplemente no podremos satisfacer la demanda ni gestionar nuestros rebaños y nuestras tierras agrícolas productivas. Necesitamos medidas urgentes para poder seguir ofreciendo alimentos frescos y saludables a las mesas de los estadounidenses”, afirmó Jenni Tilton Flood, de Flood Brothers Farms en Maine.

enero 23, 2026 0 comments
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Salud

Año Nuevo: Cuidado con la desinformación en dietas y nutrición

by Editora de Salud enero 3, 2026
written by Editora de Salud

Muchas personas inician cambios en su vida en momentos específicos, como un lunes, al comienzo de un mes o, especialmente, con el Año Nuevo. Un experimento de la Universidad de Estocolmo, con más de mil participantes enfocados en la salud física y los hábitos alimenticios, corrobora esta tendencia.

Este estudio revela que los propósitos de Año Nuevo pueden tener un impacto duradero en la salud, pero subraya la importancia de obtener información precisa para alcanzarlos. Distinguir entre información veraz y falsa puede ser difícil, y seguir consejos sin base científica en áreas como la nutrición y las dietas puede ser perjudicial.

Según datos de Google Trends, las búsquedas en Internet relacionadas con dietas se duplican en enero en comparación con los meses anteriores.

las consultas sobre nutrición

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María José Soto-Méndez, socia fundadora de Science for Nutrition and Health Global (SNH-Global) y directora científica de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT), explica que este aumento en las búsquedas se debe a una “pérdida temporal de nuestros hábitos alimentarios y de nuestro estilo de vida” durante las fiestas navideñas.

Sin embargo, la Estrategia Nacional de Alimentación advierte que las personas a menudo buscan información sobre alimentación en fuentes no oficiales, lo que conlleva un alto riesgo de difundir noticias falsas, especialmente en redes sociales.

No toda la información vale

El Digital News Report 2025 de Reuters Institute señala que las redes sociales y las plataformas de vídeo están impulsando un entorno mediático fragmentado, con una gran cantidad de podcasters, youtubers y tiktokers. “Las informaciones que se comparten son individuales, no se contrastan o no se basan en evidencia”, remarca Rafael Urrialde, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y experto en alimentación y seguridad alimentaria.

Soto-Méndez coincide y advierte sobre la información errónea difundida por personas que, sin formación en salud (como en moda o interpretación), ofrecen consejos basados en su propia experiencia. “Lo transmiten con buena intención, pero sin respaldo científico, y el que haya funcionado para ellos no significa que funcione para todas las personas”, considera.

Un ejemplo de esto son los llamados “superalimentos”, productos comercializados con una etiqueta no científica y promocionados en redes sociales por sus supuestas propiedades milagrosas. También se citan los vídeos virales de TikTok que promocionan las semillas de chía como una solución para perder peso y eliminar grasa abdominal, cuando, por sí solas, no tienen esa capacidad. Si bien ciertos alimentos pueden ser beneficiosos, ninguno puede sustituir una dieta equilibrada.

Cómo detectar la desinformación en nutrición

Basarse en información errónea en temas de salud y nutrición puede tener consecuencias negativas. Según Melissa Fernandez, profesora de la Universidad de Ottawa especializada en el impacto de los entornos digitales en la salud y la nutrición, en el mejor de los casos, los consumidores “solo perderán dinero y tiempo”. En los peores casos, “seguir dietas extremas o consumir productos dietéticos inseguros puede causar daños reales, que pueden derivar en deficiencias nutricionales, trastornos alimentarios, hospitalización por enfermedades agudas o crónicas e, incluso, la muerte”.

Soto-Méndez recuerda que “consultar a un profesional es siempre la mejor opción para confirmar la información de salud y nutrición que nos interesa”, y aconseja desconfiar de contenidos que utilicen términos como “milagroso”. Fernandez coincide y recomienda ser cauteloso con la información proveniente de personas o empresas que venden productos, sugiriendo que la información de fuentes fiables, como una agencia nacional de salud, es más segura y confiable.

enero 3, 2026 0 comments
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