Nuevas reglas de Basilea distinguen entre blockchains con y sin permisos para activos tokenizados
El Comité de Basilea sobre Supervisión Bancaria ha establecido un marco regulatorio diferenciado para los activos tokenizados, dependiendo del tipo de tecnología de registro distribuido (DLT) en la que se emitan. Según las normas publicadas, los activos tokenizados que operan en ledgers distribuidos con permisos (permissioned distributed ledgers) recibirán un tratamiento regulatorio más flexible en términos de capital bancario.

Sin embargo, esta flexibilidad no se extiende a los activos que funcionan en blockchains sin permisos (permissionless blockchains). Estas plataformas, caracterizadas por su naturaleza descentralizada y abierta, seguirán sujetas a requisitos más estrictos, lo que refleja la percepción de un mayor riesgo asociado a su estructura operativa.
La distinción se basa en la capacidad de los reguladores para evaluar y mitigar los riesgos en entornos controlados. Los ledgers con permisos, al ser gestionados por un grupo definido de participantes, permiten una mayor supervisión y cumplimiento de las normas financieras tradicionales. En cambio, las blockchains sin permisos, como Bitcoin o Ethereum, plantean desafíos adicionales debido a su naturaleza pública y descentralizada, lo que dificulta la aplicación de controles regulatorios convencionales.
Este enfoque busca equilibrar la innovación financiera con la estabilidad del sistema bancario, reconociendo el potencial de la tokenización para mejorar la eficiencia en los mercados de capitales, pero sin comprometer la seguridad y la transparencia.
Aunque las normas no detallan explícitamente los criterios técnicos que diferencian ambos tipos de redes, el mensaje es claro: la tecnología subyacente determinará el nivel de escrutinio al que estarán sujetos los activos digitales en el sistema financiero tradicional.
La decisión del Comité de Basilea marca un hito en la regulación de los activos digitales, ya que es una de las primeras veces que un organismo internacional de supervisión bancaria aborda de manera explícita las diferencias entre estos dos modelos de tecnología blockchain. Expertos en el sector financiero anticipan que esta distinción podría influir en cómo los bancos y otras instituciones adoptan la tokenización en el futuro.
Mientras tanto, el debate sobre la idoneidad de las blockchains sin permisos para aplicaciones financieras reguladas continúa. Algunos defensores argumentan que su transparencia y resistencia a la censura las hacen ideales para ciertos casos de uso, mientras que los reguladores insisten en la necesidad de controles más estrictos para proteger a los inversores y mantener la estabilidad del sistema.
