El yuan digital minorista ya no es una moneda digital del banco central. La actualización 2.0 de China, lanzada el 1 de enero de 2026, lo ha transformado en una solución de depósito bancario comercial donde los saldos minoristas se convierten en pasivos de la institución que los posee, ya sea un banco o un proveedor de pagos no bancario. Los bancos ahora pueden utilizar estos depósitos para la banca de reserva fraccionaria con saldos cubiertos por el seguro de depósitos, mientras que los proveedores no bancarios deben mantener reservas completas. Este cambio fundamental posiciona el enfoque como una alternativa financieramente más estable a las stablecoins.
Los principales bancos estatales y otros han emitido anuncios indicando que ahora pagan intereses sobre los depósitos en yuan digital a la misma tasa que los depósitos a la vista existentes. En el caso de muchos bancos, esta tasa es de solo el 0,05%.
En un artículo publicado en Financial News, el subgobernador del Banco Popular de China, Lu Lei, explicó que este enfoque aborda los riesgos de las stablecoins. Esto se debe en parte a que las stablecoins podrían provocar salidas de fondos de los bancos, pero también porque evita la volatilidad en la valoración de los activos de respaldo de las stablecoins (como los bonos del Tesoro) y apoya la plena integración con los sistemas actuales. Ledger Insights anticipó esta dirección tras las declaraciones de Mu Changchun, líder del Instituto de Investigación de Moneda Digital del Banco Popular de China, en septiembre de 2025, aunque el anuncio más reciente proporciona la primera confirmación oficial de la transformación.
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