El régimen de Irán declaró este martes que un acuerdo nuclear con Estados Unidos está “al alcance” y abogó por priorizar la diplomacia en las negociaciones que se iniciarán esta semana en Ginebra.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó que un pacto “justo y equitativo” podría alcanzarse si ambas partes priorizan el diálogo.
“Tenemos una oportunidad histórica para lograr un acuerdo sin precedentes que aborde preocupaciones mutuas y genere beneficios compartidos. El acuerdo está al alcance, pero solo si se da espacio a la diplomacia”, declaró Abbas a través de sus redes sociales.
Araghchi subrayó que Teherán mantiene una política constante en lo que respecta al uso de la energía nuclear.
“Bajo ninguna circunstancia desarrollaremos armas nucleares. sin embargo, los iraníes tampoco renunciarán a su derecho a aprovechar la tecnología nuclear pacífica para el bienestar de su pueblo”, indicó el ministro, enfatizando que Irán defenderá en la mesa de negociaciones los mismos principios que han guiado su política nacional.
Las declaraciones del jefe de la diplomacia iraní se producen víspera de una nueva ronda de conversaciones en Ginebra, donde delegaciones de Washington y Teherán buscarán superar el estancamiento que impidió un acuerdo el año pasado.
El viceministro de Asuntos Exteriores, Majid Takht-Ravanchi, reiteró la disposición de Irán a “tomar todas las medidas necesarias” para alcanzar un acuerdo en el menor tiempo posible.
“Haremos todo lo necesario para que esto suceda. Nos acercaremos a la mesa de negociaciones en Ginebra con total honestidad y buena fe”, aseguró Takht-Ravanchi.
En esta nueva fase, el régimen iraní considera la posibilidad de enviar la mitad de su uranio altamente enriquecido al extranjero, diluir el resto y participar en la creación de un consorcio regional para el enriquecimiento, a cambio de que Estados Unidos reconozca su derecho al uso pacífico de la energía nuclear y elimine las sanciones económicas que afectan al país.
“Un ataque o una agresión contra Irán recibirá la respuesta prevista en nuestros planes de defensa. Un ataque estadounidense sería una apuesta significativa”, advirtió Takht-Ravanchi, aunque insistió en que la prioridad es resolver las diferencias por medios pacíficos.
Desde Washington, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, recalcó que la diplomacia es la primera opción del presidente Donald Trump, pero advirtió que “está dispuesto a utilizar la fuerza letal si es necesario”.
Trump ha reiterado en los últimos días que solo aceptará un acuerdo que limite el programa nuclear iraní y que no dudará en actuar militarmente si considera que Teherán busca una bomba atómica.
“El presidente evaluará todas las alternativas para proteger los intereses de Estados Unidos y de sus aliados en la región”, agregó Leavitt en una rueda de prensa.
Funcionarios estadounidenses informaron que la próxima sesión de negociaciones se celebrará este jueves en Ginebra, con la presencia de enviados especiales de ambas partes y bajo la supervisión de observadores internacionales. Entre las principales exigencias de Washington figura la renuncia de Irán al enriquecimiento de uranio en su territorio, un punto que Teherán considera inaceptable, ya que reclama el derecho soberano a desarrollar tecnología nuclear para fines civiles.
El contexto de las conversaciones está marcado por el despliegue de una fuerza naval estadounidense cerca de las costas iraníes y la advertencia de Trump de que dará a Irán entre 10 y 15 días para alcanzar un acuerdo.
Mientras tanto, el secretario de Estado, Marco Rubio, tiene previsto informar a los principales líderes del Congreso sobre el progreso de las negociaciones y la estrategia de Washington en caso de que el diálogo fracase.
La comunidad internacional sigue de cerca las negociaciones, consciente de que el resultado de esta nueva ronda será determinante para el futuro de la relación bilateral y la estabilidad en Medio Oriente. Tanto Washington como Teherán reconocen la oportunidad única de resolver el conflicto por la vía diplomática, en un contexto de alta tensión regional y con la presión de actores externos como la Unión Europea y la Agencia Internacional de Energía Atómica, que han instado a ambas partes a avanzar hacia un acuerdo sostenible.
(Con información de AFP y Reuters)


