Jeff Buckley: El vínculo eterno entre un genio musical y Australia
Mientras que en su natal Estados Unidos Jeff Buckley se convirtió en un héroe musical principalmente tras su trágica muerte, en Australia la historia fue distinta: allí fue abrazado como una superestrella mientras aún estaba vivo.
Esta conexión profunda fue confirmada por su madre, Mary Guibert, quien aseguró a triple j en 1998 que el cariño recibido por el artista fue plenamente correspondido. «Él amaba Australia, adoraba Australia», afirmó Guibert, destacando que la respuesta del público fue palpable y gratificante para el músico.
Para Buckley, el espíritu de independencia característico de los australianos resonó con su propia naturaleza experimental. A diferencia de la recepción en EE. UU., donde no siempre obtuvo el mismo entusiasmo, Buckley encontraba en Australia un espacio donde podía ser admirado simplemente como compositor y cantante, prefiriendo un seguimiento controlado antes que un éxito arrollador.
El año 1995 marcó el apogeo de esta relación. Buckley visitó el país en dos ocasiones: primero, mediante una breve gira promocional por pequeños clubes de Sídney y Melbourne entre agosto y septiembre; y apenas cinco meses después, regresó para una masiva gira de teatros, agotando las entradas en algunas de las salas más grandes de la nación, a veces en repetidas ocasiones. Richard Kingsmill, director musical de triple j, recuerda que aquella primera gira estuvo marcada por un nivel considerable de emoción y anticipación.
El impacto de su obra en el país se reflejó años después en una encuesta nacional organizada por la Australian Broadcasting Corporation (ABC) llamada «My Favourite Album», realizada en 2006. En este sondeo, que contó con la participación de más de 100,000 votantes a través de SMS, teléfono y web, el álbum Grace de Jeff Buckley fue elegido como el segundo disco favorito de Australia, situándose solo por detrás de The Dark Side of the Moon de Pink Floyd.
