Ian von Memerty, conocido rostro del entretenimiento sudafricano y popular presentador de “Strictly Come Dancing”, está tomando una postura firme sobre el final de su vida: quiere elegirlo y planificarlo.
Actualmente radicado en Croacia, Von Memerty insiste en que no se trata de un plan de suicidio, sino de una defensa por el derecho a decidir cómo y cuándo morir. El artista se refiere a esta decisión como “auto-liberación”, considerándola una opción “legítima y moral”.
En su reciente web serie, “Dying For A Better Life” (Muriendo para una vida mejor), Von Memerty expresa: “No puedo escapar de la muerte, pero espero poder elegir cómo enfrentarla”.
En el capítulo 8 de la serie, titulado “Good Months, Not Long Years” (Buenos meses, no largos años), Von Memerty aclara que no padece ninguna enfermedad ni sufre dolor físico. Explica la diferencia entre el suicidio, que describe como un acto de desesperación, y la eutanasia, que considera una decisión racional, meditada y controlada.
“Quiero elegir cuándo y cómo morir… con calma, racionalidad y responsabilidad”, afirma. Este episodio, según sus palabras, ofrece una visión de cómo llegó a redactar un contrato consigo mismo y a definir los términos de este acuerdo. El contrato es simple: “Buenos meses, no largos años”.
Von Memerty reconoce la importancia de esta decisión y su impacto en quienes lo rodean, por lo que asegura haberla analizado profundamente. “Nunca he sentido una adicción a vivir, a no estar muerto”, confiesa. “La simple existencia, que para muchos es el pilar de sus días, no lo es para mí. Vivir solo por vivir no tiene sentido”.
Para él, la calidad de vida es más importante que la duración. Von Memerty ha establecido cinco condiciones que, de cumplirse, lo llevarían a tomar esta decisión. Estas son: no poder trabajar, no querer vivir en la pobreza, no poder ser financieramente responsable o depender de otros, no querer envejecer y, fundamentalmente, preparar a sus seres queridos.
“Basándome en estas circunstancias y creencias, firmé mi contrato conmigo mismo”, concluye. “Es muy simple: buenos meses, no largos años. Buenos meses. No sensacionalistas, eufóricos o delirantes. Simplemente buenos.”
