El Parlamento Europeo estudia una propuesta para eliminar los cargos adicionales por el equipaje de mano. Bajo esta iniciativa, los pasajeros podrían llevar a bordo de forma gratuita una maleta de hasta siete kilogramos, con dimensiones que no superen los 100 centímetros en total (suma de largo, ancho y alto), según informa el medio Independent.
La implementación de esta norma contrastaría significativamente con el modelo de las aerolíneas de bajo coste, que en sus tarifas básicas solo permiten llevar una pieza personal, como un bolso o mochila, y cobran un suplemento por el equipaje de mano adicional. Esta práctica es habitual entre las principales compañías de bajo coste europeas, como Wizz Air, Ryanair y easyJet.
El director ejecutivo de easyJet, Kenton Jarvis, se ha mostrado abiertamente en contra de la propuesta del Parlamento Europeo. “Los políticos no entienden este tema y se están inmiscuyendo en asuntos que no les competen”, declaró Jarvis, calificando la idea del equipaje de mano gratuito como “una locura” y “terrible para los consumidores”.
Jarvis explicó que los aviones de easyJet solo pueden acomodar el equipaje de mano de aproximadamente dos tercios de los pasajeros, lo que obligaría a que el resto de las maletas se transporten en la bodega. Esto, según su opinión, supondría una complicación innecesaria para los pasajeros, que tendrían que esperar a la entrega de su equipaje a su llegada. “Simplemente no hay suficiente espacio a bordo, por lo que esta es otra idea descabellada”, afirmó, añadiendo que no desea volver a la época en que parte del equipaje debía ser facturado, ya que “esa era la causa más común de retrasos”.
Las tarifas aéreas podrían aumentar
Para las aerolíneas de bajo coste, el tiempo es un factor crucial. Cuanto menos tiempo permanezca un avión en tierra, menores serán los costes para la aerolínea y, por lo tanto, se podrán mantener tarifas más bajas para los clientes. Según Jarvis, si el equipaje de mano fuera gratuito, inevitablemente se reflejaría en el precio de los billetes.
“No puedo explicar suficientemente lo absurdo que sería, es una legislación europea completamente demencial”, añadió Jarvis, quien ya había criticado la idea en junio del año pasado, cuando el Parlamento Europeo la propuso por primera vez.

