Penny, un actor importante en el sector minorista húngaro, está probando el futuro de las cajas registradoras en su país de origen, Alemania, concretamente en Offenbach an der Queich. Allí, la cadena de descuento es la primera en utilizar un sistema híbrido que puede transformarse con solo pulsar un botón.
El moderno terminal de punto de venta (POS) indica al empleado durante las horas de menor afluencia, como a la hora del almuerzo, que puede abandonar su puesto, pasando a modo autoservicio. Durante las horas de mayor actividad, por la tarde y por la noche, el personal vuelve a tomar el control.
El flexible sistema de caja registradora, fabricado por el sueco Itab, podría ser la solución para abordar la escasez de mano de obra, según señalan los expertos del sector de Ruhr24 – afirman.
El personal de atención al cliente desaparece, el cliente avanza
Las instrucciones que aparecen en la pantalla de esta innovadora estación híbrida guían al cliente paso a paso a través del proceso de pago, incluso si parece que la caja está cerrada por falta de personal y esto dificulta una compra rápida.
Con solo pulsar un botón, el propio cliente puede levantar la barrera que impide el acceso y adaptar las fases de escaneo de códigos, empaquetado de artículos, pago en efectivo o con tarjeta a sus propias necesidades.
La experiencia ha demostrado que las principales ventajas de esta caja registradora son la reducción de los tiempos de espera y una mayor flexibilidad.
Cada vez más empresas prueban la solución de ahorro
Otras cadenas que también se enfrentan a la escasez de mano de obra se han mostrado interesadas en esta innovación tecnológica: los terminales híbridos ya se están extendiendo en las tiendas de Edeka en Baviera y en las tiendas de Netto – informa Retail Optimiser.
Sin embargo, Penny aún no ha declarado si implementará este método a nivel nacional o en sus filiales después del período de prueba. A pesar de que muchos valoran las soluciones independientes y rápidas, la opinión pública alemana, al igual que la húngara, está dividida sobre la creciente adopción de las cajas automáticas.
Principalmente porque las consideran impersonales, aunque ya existen soluciones para ellos: en Alemania, varios supermercados Rewe y Edeka tienen las llamadas “cajas de chat”, donde los empleados en el otro extremo de la línea asumen conversaciones de unos pocos minutos con los clientes –principalmente personas mayores y solitarias– que encuentran en las compras una satisfacción para sus necesidades de interacción social – informa Merkur.de.
En España muchos se oponen a las innovaciones en las tiendas
Muchos siguen prefiriendo la atención tradicional y el valor añadido de la presencia personal, sin mencionar que una caja automática elimina el trabajo de cuatro empleados, lo que supone un ahorro significativo para la empresa, pero una desventaja para los trabajadores, según ha señalado el sindicato de comercio moderno Egyenlő.hu a Economx.
Según el sindicato, aunque la automatización es necesaria en el mundo acelerado de hoy y la función de autoservicio satisface las necesidades de muchos, a pesar de los avances, todavía existen numerosos problemas con estas cajas registradoras.
La mano de obra en vivo es irremplazable incluso en situaciones de prisa, pero especialmente durante una compra más grande el fin de semana, el cliente puede tener varias preguntas, necesitar ayuda o simplemente unas pocas palabras amables. La competencia en este ámbito es alta y es necesario seguir el ritmo de la digitalización. Pero también hay consumidores que cambian a otras cadenas precisamente porque la atención al cliente tradicional se ha desvanecido en su tienda habitual y no quieren realizar tareas de tienda a cambio de su dinero –afirmaron.
Propósitos de Año Nuevo: los comerciantes también manipulan en enero
El Lebensmittel Zeitung, una publicación especializada alemana en la industria alimentaria, llama la atención sobre un fenómeno interesante – señala. Según este medio, después de las fiestas y los excesos, la mayoría de los compradores reducen sus gastos en enero, ya que muchos se sienten culpables por gastar demasiado y se proponen comer de forma más consciente en el nuevo año. Sin embargo, los comerciantes son plenamente conscientes de esto y, durante las primeras semanas, reorganizan la oferta de la tienda para impulsar las compras impulsivas, dando prioridad a los productos ecológicos, ricos en proteínas, sin gluten y bajos en calorías frente a los dulces y el alcohol, que son atractivos incluso para aquellos que no siguen una dieta, pero siguen buscando la recompensa de picar algo –explican.
