La sección ovina de la Coordinación Rural ha lanzado una alerta sobre la clavelada, también conocida como viruela ovina, una enfermedad viral que afecta a ovinos y caprinos. Según el Dr. Emmanuel Garin, epidemiólogo del Grupo de Defensa Sanitaria (GDS) de Francia, esta enfermedad pertenece a la familia de los poxvirus, al igual que la dermatosis nodular contagiosa en bovinos.
Los síntomas de la clavelada incluyen placas rojas, pápulas y posteriormente vesículas que se rompen formando costras en el animal. Los ovinos también pueden presentar secreción nasal, lagrimeo y fiebre, acompañados de abatimiento y dolor debido a los nódulos que se desarrollan en el cuerpo.
Alta Contagiosidad
El Dr. Garin enfatiza que la clavelada es extremadamente contagiosa, y un animal infectado puede contaminar a muchos otros, provocando una epizootia. La transmisión se produce por contacto directo, inhalación o a través de insectos picadores, y el virus puede sobrevivir en el ambiente, como en el suelo o la cama del ganado. La enfermedad es mortal, especialmente en los animales más jóvenes, con una tasa de mortalidad que puede alcanzar hasta el 80% en corderos. Incluso los animales que sobreviven pueden sufrir una disminución en su productividad y ser más susceptibles a otras enfermedades. Afortunadamente, la clavelada no es transmisible a los seres humanos.
La enfermedad es endémica en países de Asia, Oriente Medio y el norte de África. A nivel europeo, está clasificada como de categoría A, lo que implica la obligación de declararla y erradicarla inmediatamente. El Colegio Nacional de Veterinarios ha confirmado que Francia se encuentra libre de clavelada desde 1964.
Resurgimiento en Europa
Sin embargo, los ganaderos están preocupados por el reciente resurgimiento de la enfermedad en Europa, especialmente en Grecia, donde se han registrado brotes con consecuencias significativas. En Tesalia, se han sacrificado más de 260.000 ovejas y cabras en los últimos 12 meses, lo que ha llevado al cierre de 1.100 explotaciones, según datos del gobierno griego citados por Reuters en septiembre pasado. Nathalie Boudot, responsable de la sección ovina de la Coordinación Rural, advierte que los intercambios comerciales favorecen la propagación de enfermedades y que es crucial anticiparse a la llegada de la clavelada.
La experiencia con la fiebre catarral ovina (FCO) demuestra la importancia de la anticipación, ya que la falta de previsión condujo a una disminución del ganado nacional. Esta enfermedad viral, también conocida como «lengua azul», circula en Francia desde 2015 en tres serotipos diferentes. Boudot destaca el impacto económico y psicológico que estas enfermedades pueden tener en los ganaderos. Para la viruela ovina, existe una vacuna, y se propone la creación de un stock estratégico y el establecimiento de una vigilancia sanitaria exhaustiva.
Prevención, Vigilancia y Control
Emmanuel Garin subraya que la vacunación por sí sola no es suficiente y debe ser parte de una estrategia integral de gestión sanitaria que incluya prevención, vigilancia y control. Esto implica la vigilancia activa por parte de ganaderos y veterinarios, la implementación de medidas de bioseguridad, restricciones al movimiento del ganado y el confinamiento de los animales infectados hasta la eliminación del foco de la enfermedad.
En Francia, la situación está bajo vigilancia debido a la presencia de la clavelada y la peste porcina africana en Europa. La situación en Grecia es particularmente preocupante, ya que esta segunda fase de la epizootia es más grave que la primera. Existe el riesgo de movimientos ilegales de animales y de una limpieza inadecuada de los vehículos de transporte. El Grupo de Defensa Sanitaria (GDS) busca fortalecer la sensibilización de los actores del sector y mejorar la capacidad de detección temprana de la enfermedad, enfatizando que la salud animal es una responsabilidad colectiva.
