Para los inversores, el litio representa actualmente un valor añadido considerable. Ya no se trata de una simple apuesta cíclica basada en las ventas de automóviles, sino de una inversión estructural en la electrificación fundamental de la economía global.
Si bien el sector de los vehículos eléctricos sigue siendo el principal impulsor de la demanda de litio, el rápido despliegue de los sistemas de almacenamiento de energía estacionarios (SESS) se está consolidando como un motor secundario de gran potencia. Esta diversificación de las aplicaciones finales está redefiniendo la relación riesgo-rentabilidad de toda la cadena de valor del litio.
