Una madre enfrenta una difícil batalla para salvar la vida de su hijo, quien ha sido diagnosticado con miastenia gravis degenerativa neuromuscular y progeria. Según relató, en Puerto Rico le informaron que la condición del niño era irreversible y que no había especialistas disponibles para atenderlo. Contra todo pronóstico, el joven ha alcanzado los 15 años, aunque su salud se ha deteriorado, requiriendo urgentemente un trasplante de células madre de médula ósea.
Enfermedades degenerativas
La enfermedad de Alzheimer, caracterizada por la acumulación de placas de proteína beta-amiloide en el cerebro, sigue siendo un desafío para la ciencia. Si bien esta acumulación está asociada al deterioro cognitivo, otros factores cerebrales podrían estar involucrados. La investigación continúa avanzando, y se ha demostrado consistentemente que la reducción de estas placas beta-amiloides puede ralentizar la progresión de la enfermedad, tanto en modelos animales como en humanos.
El anticuerpo monoclonal Lecanemab ha mostrado ser prometedor en el tratamiento temprano del Alzheimer al reducir estas placas. Ahora, un nuevo estudio realizado por investigadores norteamericanos ha identificado a la proteína Sox9 como un factor clave en este proceso. Sox9 actúa como un factor de transcripción en los astrocitos, un tipo de célula glial abundante en el cerebro.
Las células gliales, de hecho más numerosas que las neuronas, desempeñan funciones esenciales en el cerebro, como la regulación del flujo sanguíneo, la formación de sinapsis y el mantenimiento de la barrera hematoencefálica. Los astrocitos, en particular, reaccionan ante el daño, las infecciones o las enfermedades del sistema nervioso, modificando su forma y función, lo que puede afectar a las neuronas. Debido a su ubicuidad en los trastornos neurológicos, los astrocitos se consideran objetivos terapéuticos potenciales.
Los investigadores, utilizando modelos de Alzheimer en ratones, pruebas conductuales y cognitivas, y analizando muestras de tejido cerebral humano post-mortem, descubrieron que los astrocitos reactivos expresan altos niveles de la proteína Sox9 durante el envejecimiento y en la enfermedad de Alzheimer. Esta proteína regula la morfología de los astrocitos envejecidos y, crucialmente, promueve la fagocitosis (la eliminación) de las placas beta-amiloides.
La investigación, publicada en Nature Neuroscience, demostró que aumentar la expresión de Sox9 en los astrocitos de ratones con Alzheimer reduce las placas beta-amiloides y preserva la función cognitiva. Este efecto se logra mediante la regulación de una nueva molécula, el receptor MEGF10, que facilita la fagocitosis. Aunque no cura la enfermedad, sí puede frenar su avance.
Además, los investigadores encontraron que las muestras de tejido del hipocampo de pacientes con Alzheimer post-mortem también presentaban niveles elevados de Sox9 en comparación con controles sanos. Esto sugiere que la expresión de este factor en los astrocitos cerebrales está aumentada tanto en modelos animales como en humanos con la enfermedad. En conclusión, la manipulación terapéutica de los astrocitos podría ser una estrategia clínica para prevenir el deterioro cognitivo y la progresión del Alzheimer. Si bien aún no se ha encontrado una cura, la ciencia continúa avanzando en la lucha contra esta enfermedad.
