Reciclar los nutrientes presentes en los desechos humanos y animales podría reducir significativamente la dependencia de los fertilizantes sintéticos en la agricultura estadounidense, según un estudio de la Universidad de Cornell publicado en Nature Sustainability. La investigación estima que los desechos de personas y ganado podrían suministrar teóricamente el 102 % del nitrógeno y el 50 % del fósforo necesarios para los cultivos del país, lo que representa un valor superior a los 5.700 millones de dólares anuales.
Sin embargo, los autores señalan un desafío clave: los nutrientes se concentran en zonas con alta densidad poblacional o ganadera, mientras que la mayor demanda de fertilizantes se encuentra en otras regiones, particularmente en el Medio Oeste y las llanuras del sur. Al mapear tanto la oferta como la demanda, descubrieron que aproximadamente el 37 % del nitrógeno y el 46 % del fósforo provenientes de desechos podrían utilizarse localmente, y más de la mitad del excedente restante podría redistribuirse de manera económica a zonas cercanas con déficit de nutrientes.
Según Chuan Liao, profesor asistente y autor correspondiente del estudio, «este es un problema de coordinación, no de recursos». Incluso considerando las restricciones reales de procesamiento y transporte, aún existe una cantidad sustancial de nutrientes que podría reubicarse de forma rentable para satisfacer las necesidades agrícolas.
El estudio destaca que aprovechar este recurso subutilizado no solo reduciría la necesidad de fertilizantes sintéticos —que requieren mucha energía para producirse, dañan ecosistemas y suelen importarse—, sino que también contribuiría a una economía circular más equitativa en el sector de los bi nutrientes, siempre que se establezcan sistemas coordinados de procesamiento, logística y gobernanza.
