Neurólogos identificaron cinco conductas cotidianas que afectan la función cerebral y la concentración
estrés
Alerta cardíaca: la enfermedad silenciosa que cambia sus síntomas y empeora con el estrés
La miocardiopatía hipertrófica se caracteriza por síntomas que pueden variar de un día para otro o a lo largo de los años. Esta variabilidad responde a la influencia de situaciones cotidianas —como deshidratación, esfuerzo físico o estrés— y a cambios progresivos en la estructura y función cardíaca. De acuerdo con la Cleveland Clinic, la frecuencia y gravedad de las molestias dependen tanto de factores pasajeros como de alteraciones asociadas al envejecimiento y a modificaciones anatómicas propias de la evolución de la enfermedad.
Una característica central de esta patología es la llamada obstrucción dinámica, principal responsable de la fluctuación de los síntomas. El doctor Milind Desai, cardiólogo de la Cleveland Clinic, explica que los síntomas aparecen porque la sangre no circula con normalidad hacia el resto del cuerpo. Cuando la cantidad de sangre que llega al cerebro disminuye, pueden presentarse mareos o incluso desmayos; si se acumula en los pulmones, surge dificultad para respirar.
Si bien no equivale a un bloqueo fijo, genera un estrechamiento temporal en la salida del ventrículo izquierdo, ocasionando molestias durante períodos de mayor demanda de sangre.
Cómo varía la ansiedad en las mujeres en cada etapa de la vida, según la ciencia
La ansiedad en las mujeres no es un estado estático, sino un proceso dinámico que fluctúa en función de la biología y el entorno. De acuerdo con datos de los National Institutes of Health (NIH), la población femenina presenta el doble de probabilidades de experimentar trastornos de ansiedad en comparación con los varones.

Esta diferencia se debe a una combinación de susceptibilidad genética y presiones estructurales, donde influyen tanto los genes heredados como los factores sociales y culturales. Asimismo, los cambios hormonales y la plasticidad neural —la capacidad del cerebro para adaptarse— modifican la manera en que la mente responde al estrés en distintos momentos de la vida.
La pubertad: el primer punto de inflexión
La adolescencia constituye la primera ventana de vulnerabilidad significativa. Con el inicio de la pubertad, la brecha de tasas entre sexos se acelera debido a la sensibilidad del eje hipotálamo-hipofisario-adrenal ante el incremento de los esteroides gonadales (hormonas sexuales como la progesterona y los estrógenos). Este eje es el sistema biológico encargado de controlar la respuesta del cuerpo al estrés.
Investigaciones publicadas en la revista Nature Molecular Psychiatry indican que durante esta etapa se reorganizan los circuitos de respuesta al estrés en la amígdala, una zona cerebral fundamental para las emociones. Este proceso incrementa la tendencia a la rumiación, que consiste en dar vueltas de forma repetitiva a pensamientos negativos.
Se busca comprender mejor, a través de estos datos, cómo las hormonas del estrés, los virus y las células pueden verse afectados por diversas condiciones.
Por su parte, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) aporta información sobre las causas de la Encefalomielitis Miálgica/Síndrome de Fatiga Crónica (EM/SFC).
Asimismo, se destaca la función de la microbiota como un «segundo cerebro» y su capacidad para controlar lo que pensamos y sentimos.
Cómo el cerebro ajusta el miedo: claves para nuevas terapias contra el estrés postraumático
Un estudio reciente ha revelado que el cerebro no elimina el miedo de manera abrupta una vez que desaparece una amenaza. En su lugar, el organismo ajusta progresivamente sus respuestas defensivas mediante la acción coordinada de diversas neuronas ubicadas en la amígdala central.
La investigación, dirigida por el neurocientífico Jonathan Fadok del Instituto del Cerebro de Tulane y publicada en la revista médica The Journal of Neuroscience, describe los mecanismos responsables de este ajuste y su relevancia para el tratamiento del trastorno de estrés postraumático.
Reconfiguración de la respuesta defensiva
De acuerdo con el estudio, cuando una amenaza deja de estar presente, el cerebro reajusta las respuestas de miedo a través de circuitos neuronales. Estos circuitos modifican gradualmente las conductas defensivas, permitiendo que el organismo transicione, por ejemplo, de una huida hacia la inmovilidad.
Este proceso no borra el miedo por completo, sino que lo reconfigura para que el individuo pueda adaptarse al nuevo contexto y a sus experiencias previas. Para confirmar estos hallazgos, el equipo de la Universidad de Tulane utilizó modelos experimentales en ratones, lo que permitió observar en tiempo real cómo el cerebro emplea múltiples estrategias defensivas que se ajustan conforme el peligro percibido se reduce.
El rol del factor liberador de corticotropina
Los especialistas señalan que las neuronas positivas para el factor liberador de corticotropina cumplen un papel central en este proceso, ya que son las encargadas de activar respuestas defensivas de gran intensidad, como el salto de escape y la huida.
Impacto en el trastorno de estrés postraumático
Estos descubrimientos aportan claves fundamentales para abordar el trastorno de estrés postraumático, una enfermedad de salud mental provocada por la vivencia o presencia de una situación aterradora o de estrés intenso. Esta condición se caracteriza por síntomas que incluyen angustia grave, pesadillas, reviviscencias y pensamientos incontrolables sobre la situación traumática.
El colesterol alto sigue siendo uno de los principales factores de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares, una de las causas de muerte más frecuentes en todo el mundo.
Aunque muchas personas relacionan este problema únicamente con la alimentación, lo cierto es que hay varios hábitos cotidianos que pueden influir directamente en sus niveles.
El reconocido cardiólogo José Abellán ha compartido recientemente un mensaje en redes sociales en el que advierte sobre cinco prácticas que pueden elevar el colesterol.
Algunas están relacionadas con la dieta o el estilo de vida, mientras que otras tienen que ver con procesos fisiológicos que pueden producir cambios temporales en los análisis.
Cuidar la dieta
Uno de los factores que sube el colesterol es seguir una dieta muy baja en carbohidratos. Según explica el especialista, este tipo de alimentación obliga al organismo a cambiar su forma de obtener energía.
En concreto, señala que «fuerza al cuerpo a depender de un metabolismo dependiente de las grasas, lo que aumenta los transportadores de triglicéridos… Y colesterol».
Esto puede provocar que determinadas partículas relacionadas con el colesterol aumenten en sangre.
Otro de los hábitos que menciona es el ayuno intermitente. Este método de alimentación se ha popularizado en los últimos años como una estrategia para perder peso o mejorar la salud metabólica. Sin embargo, el cardiólogo advierte de que puede tener efectos temporales en los niveles de colesterol.
Según señala, «aunque a la larga, si se asocia a pérdida de peso, suele reducir el colesterol, de modo agudo puede elevar el LDL». Es decir, el aumento puede ser puntual y no necesariamente perjudicial si el resultado final es la reducción de peso.
El tabaco, lo más peligroso
Entre todos los factores que menciona, el especialista señala claramente uno como el más peligroso: fumar.
El tabaco tiene múltiples efectos negativos sobre el sistema cardiovascular y también influye en el colesterol.
El médico lo resume de forma contundente: «El más peligroso. No solo aumenta el colesterol HDL y LDL, sino que lo oxida, haciéndolo más aterogénico, más peligroso». Esta oxidación favorece la formación de placas en las arterias, lo que incrementa el riesgo de infartos o ictus.
El tabaco contiene unas 70 sustancias cancerígenas Freepik
Estrés y dietas
El estrés también aparece en la lista de factores que pueden afectar a los niveles de colesterol.
Aunque muchas personas lo relacionan con el bienestar emocional, el estrés tiene un impacto directo en el organismo.
Según explica el cardiólogo, «de manera aguda eleva el colesterol, y si se mantiene y se hace crónico, los niveles aumentan más tiempo».
Esto significa que los periodos prolongados de tensión o ansiedad pueden contribuir a mantener cifras elevadas durante más tiempo.
Por último, el especialista menciona un fenómeno que puede sorprender a muchas personas: el aumento del colesterol durante un proceso de pérdida de peso.
Cuando el cuerpo entra en déficit calórico, es posible que en los análisis aparezcan cifras más altas de colesterol total o LDL.
Sin embargo, el médico pide tranquilidad y aclara que se trata de un efecto temporal: «Ante una bajada de peso y déficit calórico, tus niveles de colesterol total y LDL pueden aumentar, pero con el tiempo, bajarán».
En definitiva, el mensaje del cardiólogo pone el foco en cómo distintos hábitos pueden influir en los niveles de colesterol.
Mientras algunos efectos son temporales, otros, como el tabaquismo o el estrés crónico, pueden tener consecuencias mucho más serias para la salud cardiovascular. Por ello, José Abellán insisten en mantener un estilo de vida equilibrado, con una alimentación variada, actividad física regular y evitando factores de riesgo como el tabaco.
Las noches de insomnio y ciertos hábitos pueden tener un impacto negativo en la vida sexual que no debe subestimarse, según advierten expertos.
De acuerdo con el National Institutes of Health de Estados Unidos, la pérdida de sueño daña las funciones cognitivas superiores, influye en el estado de ánimo y puede aumentar el riesgo de depresión. Sin embargo, los efectos de la falta de descanso van más allá del cerebro.
El doctor Merril Mitler, neurocientífico del NIH, explica que la falta de sueño también afecta las hormonas del crecimiento y del estrés, el sistema inmunitario, el apetito, la presión arterial y la salud cardiovascular.
En relación con el deseo sexual, el doctor Francisco Javier Usubillaga señala que dormir menos de seis horas por noche de forma constante puede provocar una reducción en los niveles de testosterona.
La falta de sueño altera el sistema inmunitario.
