Más de 80 clubes de recompensas han surgido en toda Australia, a veces atrayendo a cientos de miles de seguidores en redes sociales. Estas empresas operan bajo un modelo en el que los clientes pagan una suscripción mensual para obtener «entradas gratuitas» en sorteos de premios como autos deportivos, casas y efectivo, a menudo valorados en millones de dólares.
Según la investigación del ABC, estas compañías reclaman colectivamente haber entregado más de 220 millones de dólares en premios. A pesar de que funcionan como operaciones de juego, la industria permanece prácticamente sin regulación.
Las empresas dependen de permisos de «promoción comercial», diseñados para promocionar un producto o servicio, y no para que el sorteo sea el producto en sí, como en el caso de la promoción Monopoly de McDonald’s. Importante: el ingreso a los sorteos debe ser gratuito.
Aunque generan millones en ingresos, estas compañías no están sujetas a las estrictas regulaciones ni protecciones al consumidor que aplican a los operadores de juego, como la verificación de edad, límites de depósito o el registro de autoexclusión.
La variedad de premios es amplia: desde artículos de lujo como deportivos, bolsos, relojes y casas, hasta equipos de caza, cartas de Pokémon y maquinaria de construcción pesada, atendiendo a casi todos los tipos de consumidores.
