Los zapatos extremos —desde plataformas imposibles hasta diseños que desafían la gravedad— han conquistado las pasarelas, las redes sociales y hasta las calles este verano. Según el New Zealand Herald, el fenómeno responde a una mezcla de influencias: desde el auge de la cultura *cottagecore* hasta el impacto de celebridades que los lucen sin pudor, como las plataformas de Bianca Jagger en los años 70 o los diseños de Lady Gaga en la actualidad. Mientras, British Vogue lo define como un «himno al calzado extremo», donde marcas como Christian Louboutin o Miu Miu apuestan por siluetas que rozan lo absurdo: tacones de 20 centímetros, suelas de 15 centímetros o zapatos que parecen esculturas más que complementos.
¿Por qué los zapatos «ridículos» son tendencia en 2024?
El NZ Herald atribuye el resurgimiento a tres factores clave. Primero, la nostalgia por los 70 y 80, décadas en las que el exceso era sinónimo de rebeldía. Segundo, el poder de las redes sociales: plataformas como TikTok han convertido a influencers en prescriptores de moda, donde un zapato viral puede venderse en horas. Y tercero, la normalización de lo extravagante en la cultura pop, desde los looks de Harry Styles hasta los diseños de Alexander McQueen, que ya no generan rechazo, sino admiración.
Mientras, Vogue añade un matiz: el verano es la temporada ideal para estos calzados, pues el calor permite llevar sandalias o zapatos abiertos sin incomodidad. «Es una celebración de la libertad creativa», explica una fuente de la revista, citando colecciones como las de Prada, donde los zapatos parecen más ready-to-wear art que prendas funcionales.
De las pasarelas a las calles: ¿quién lleva estos zapatos?
Las celebridades son las principales impulsoras. El Herald destaca a Kim Kardashian, quien lució plataformas de 12 centímetros en los Met Gala 2023, o a Zendaya, que optó por diseños de Louis Vuitton con detalles que recuerdan a las zapatillas de los 90. Pero el fenómeno trasciende a las estrellas: marcas como Balenciaga han lanzado colecciones accesibles (desde 200 dólares), mientras que en Depop se venden réplicas por menos de 50 dólares.
Vogue profundiza en el perfil de los compradores: no son solo millennials, sino también Gen Z, para quienes estos zapatos son una forma de self-expression. «Es moda como protesta», señala la revista, recordando que en los 70, plataformas altas eran un símbolo de empoderamiento femenino. Hoy, el mensaje es similar, pero con un giro: la extravagancia ya no es rebelde, es mainstream.
¿Hasta dónde puede llegar el exceso?
El límite lo marca la comodidad. El Herald consultó a podólogos, quienes advierten sobre riesgos como esguinces o problemas de columna con tacones superiores a 10 centímetros. Sin embargo, marcas como Stuart Weitzman han respondido con diseños «extremos pero seguros», como sus sandalias con plataformas de 5 centímetros pero con soporte ergonómico.

Mientras, Vogue celebra la creatividad sin fronteras. «Si algo enseña esta tendencia es que la moda ya no sigue reglas», afirma un diseñador anónimo citado por la revista. Como ejemplo, muestran los zapatos de Iris Law para Schiaparelli en la Semana de la Moda de París 2024: plataformas que parecen clouds* (nubes) y suelas que imitan rocas. «Es moda como experiencia sensorial», concluye la publicación.
¿Será este el nuevo estándar o solo una moda pasajera? El tiempo —y las pasarelas— lo dirán. Lo claro es que, por ahora, los zapatos que desafían la lógica han ganado la batalla.
