En el corazón de Flores, un rincón porteño evoca la atmósfera de otro tiempo, con un encanto que recuerda a las calles de Londres. Se trata del Pasaje Marcoartú, un estrecho pasaje que sorprende por su arquitectura y su historia.
Este pequeño enclave, paralelo a las vías del Ferrocarril Sarmiento, se abre a través de una única entrada en la calle Bolivia. Su breve recorrido se encuentra frente a una antigua construcción de dos plantas, de color gris y con detalles de estilo art nouveau que la hacen destacar.
Originalmente concebida para albergar al personal ferroviario, la edificación se caracteriza por sus viejas verjas de hierro y sus balcones con balaustradas. Cuenta con seis puertas en la planta baja, numeradas del 1 al 6, y cuatro balcones en la planta alta.
Según Pablo Bedrossian, creador de la serie Pasajes y calles curiosas de Buenos Aires, los balcones superiores presentan una particularidad arquitectónica: “las bases de los tres últimos balcones se apoyan sobre columnas, formando pórticos que lejanamente nos recuerdan a los del barrio londinense de South Kensington”.
De hecho, South Kensington es uno de los barrios más elegantes y residenciales de Londres, con una fuerte influencia francesa y ubicado en el Royal Borough de Kensington y Chelsea.
El nombre del pasaje rinde homenaje a Daniel E. Marcoartú, quien donó el terreno en 1906 para la regularización de las calles Avellaneda y Bolivia, facilitando así la construcción del edificio y el propio pasaje. Aunque no es un pasaje público formalmente reconocido, su nombre ha perdurado en el tiempo y se puede encontrar fácilmente en mapas y plataformas digitales, incluso con su propio código postal: C1406GGB.
La conexión con el arte también se manifiesta a través de un tango de 1997 que menciona el Pasaje Marcoartú, habiendo recibido una mención especial en un concurso dedicado a homenajear los barrios de la ciudad:
“Plátanos heridos ocultan, desvelan
dolinescos ángeles sobre el Marcoartú.
Flores, tus calles prohibidas me vieron crecer
anhelando el fuego de rojas mujeres de lento vaivén.»

