La razón principal para vacunarse contra el herpes zóster –un virus que causa una erupción cutánea dolorosa– es clara: dos dosis ofrecen al menos un 90 por ciento de protección contra esta enfermedad dolorosa y con ampollas, que afecta a un tercio de la población en Estados Unidos y a una proporción similar en Hong Kong.
El herpes zóster puede provocar dolor nervioso persistente y otras consecuencias negativas a largo plazo.
En cuanto a las personas mayores, la vacunación contra el VRS (virus sincitial respiratorio) es fundamental, ya que reduce en casi un 70 por ciento el riesgo de hospitalización por esta infección durante el año de la vacunación y en casi un 60 por ciento durante los dos años siguientes.
Asimismo, la vacuna anual contra la gripe es importante porque, cuando una persona se infecta, reduce de forma fiable la gravedad de la enfermedad, aunque su eficacia varía según la precisión con la que los científicos hayan predicho la cepa de influenza que circulará.
Sin embargo, están surgiendo otras razones para que las personas mayores se vacunen. En términos médicos, se conocen como beneficios «fuera de objetivo», lo que significa que las vacunas tienen efectos positivos más allá de la prevención de las enfermedades para las que fueron diseñadas.
La lista de beneficios «fuera de objetivo» se está ampliando a medida que “la investigación se ha acumulado y acelerado en los últimos 10 años”, según William Schaffner, especialista en enfermedades infecciosas del Vanderbilt University Medical Centre en Nashville, Tennessee.
