La Deutsche Gesellschaft für Ernährung (DGE) recomienda no consumir más de 300 gramos de carne y productos cárnicos por semana. Esta recomendación incluye tanto carne roja como blanca, así como embutidos. Según la DGE, incluso con una ingesta menor o nula de carne, es posible alcanzar los objetivos nutricionales necesarios mediante el consumo de otros alimentos como pescado, leche, productos lácteos, queso y huevos. En ese caso, una porción semanal de carne roja (aproximadamente 120 gramos) y una de embutido (unos 30 gramos) serían suficientes. La organización destaca que una variedad equilibrada entre tipos de carne contribuye a una adecuada nutrición y reduce el riesgo de enfermedades asociadas al exceso de grasas saturadas y colesterol.
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