Avances en la prevención de la demencia: el papel crucial del sueño y los factores hormonales
La lucha contra el deterioro cognitivo ha encontrado nuevas vías de optimización. Según datos recientes, se estima que hasta el 45% de todos los casos de demencia podrían ser evitables mediante la optimización de diversos factores de riesgo.
El sueño como pilar preventivo
El descanso nocturno se ha posicionado como un denominador común en la gestión de los riesgos de demencia. En este sentido, se han identificado indicios que vinculan el sistema glinfático y la calidad del sueño como elementos clave para la salud cerebral.
Además, los ritmos del sueño se consideran fundamentales para la prevención de esta condición. Actualmente, se analiza la variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV, por sus siglas en inglés) como un posible biomarcador para monitorear la prevención de la demencia.
Riesgos específicos en la población femenina
Las investigaciones también destacan vulnerabilidades particulares en las mujeres. Se ha observado que un mal sueño en mujeres mayores está asociado con un mayor riesgo de Alzheimer.
A este factor se suma el impacto hormonal. se ha determinado que la pérdida de estrógeno afecta la matriz extracelular (ECM) en el hipocampo, lo que incrementa la probabilidad de desarrollar la enfermedad de Alzheimer en las mujeres.
