Los integrantes de la selección nacional de balonmano categoría U20 han debido gestionar por cuenta propia los fondos necesarios para costear su viaje al Campeonato Mundial en China. Esta situación surge tras una serie de irregularidades administrativas que han dejado al equipo sin el respaldo financiero institucional requerido para la competencia internacional.
¿Cómo llegaron los jugadores a esta situación?
La crisis financiera que afecta al equipo se deriva directamente de un desorden administrativo en la gestión del balonmano. Según los reportes, la falta de previsión y el manejo interno de los recursos han obligado a los propios deportistas a buscar alternativas económicas para asegurar su participación en el certamen mundialista que tendrá lugar en territorio chino.
Consecuencias para la delegación U20
El impacto inmediato de esta gestión es la carga económica directa sobre los atletas. A diferencia de los procesos habituales donde las federaciones cubren los gastos de traslado y logística, el equipo juvenil se ha visto forzado a organizar colectas y gestiones personales. Este escenario pone en riesgo la preparación del grupo y evidencia la desconexión entre la administración deportiva y las necesidades reales de los deportistas que representarán al país en la cita mundial.
