Desencadenantes del asma en verano: cómo identificarlos y gestionarlos
El verano es una época de vacaciones, festivales y actividades al aire libre, pero para quienes padecen afecciones pulmonares, también puede representar un periodo de riesgo. Según Asthma + Lung UK, factores como los niveles elevados de polen, la contaminación, el calor y el humo de las barbacoas pueden resultar peligrosos.
Erika Radford, responsable de asesoramiento sanitario de la organización benéfica, señala que, si bien es un tiempo para disfrutar, las personas con asma y otras enfermedades pulmonares deben extremar precauciones. Cosas como el clima cálido, el polvo en la atmósfera o niveles más altos de polen pueden dificultar la respiración de quienes sufren estas patologías
, explica Radford. Asimismo, advierte que las emociones fuertes, el estrés e incluso reír mucho son desencadenantes conocidos del asma.
A continuación, se detallan los principales factores de riesgo estivales y las recomendaciones para proteger la salud respiratoria:
1. Clima cálido
El aire caliente puede provocar que las vías respiratorias se estrechen, lo que deriva en tos y dificultad para respirar. Además, la radiación solar intensa eleva los niveles de ozono y otros contaminantes atmosféricos, lo que puede activar los síntomas.
Para gestionar este riesgo, se recomienda:
- Utilizar el inhalador preventivo regularmente según la prescripción médica y llevar siempre el inhalador de alivio.
- Permanecer en zonas sombreadas y evitar el calor excesivo; el uso de ventiladores manuales puede ayudar a mitigar la falta de aire.
- Mantenerse hidratado con bebidas frías y tomar duchas frescas en caso de sobrecalentamiento.
- Guardar los inhaladores en lugares frescos y fuera de la luz solar directa. Si se transportan en una bolsa térmica, Radford advierte que
no se debe añadir hielo a la bolsa
, ya que el dispositivo debe mantenerse seco.
2. Polen
Los niveles de polen suelen alcanzar su punto máximo entre mayo y septiembre. Este factor afecta a casi la mitad de las personas con asma y a una cuarta parte de quienes padecen la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
Para reducir el impacto, se sugiere el uso de inhaladores, así como la toma de antihistamínicos o el uso de sprays nasales con esteroides. Estas medidas ayudan a reducir la reacción alérgica que puede estrechar las vías respiratorias y generar mucosidad, lo que podría desencadenar un ataque de asma.
3. Aerosoles
El uso de desodorantes o lacas en spray durante los traslados puede ser contraproducente, ya que algunos contienen compuestos orgánicos volátiles (COV) que irritan los pulmones y aumentan el riesgo de síntomas.
La recomendación es optar por productos libres de químicos y fragancias, que tengan niveles más bajos de COV, o preferir formatos sólidos, como el desodorante de roll-on, que evitan la dispersión de partículas en el aire.
4. Polvo
El equipo de camping, las tumbonas almacenadas o las casas de vacaciones pueden acumular ácaros del polvo. En personas sensibles, esto provoca una reacción alérgica que inflama las vías respiratorias y aumenta la producción de moco.
Para prevenirlo, se aconseja aspirar o limpiar los objetos almacenados con un paño húmedo antes de su uso, preferiblemente en exteriores, o delegar esta tarea en otra persona.
