¿Te imaginas relajarte en las termas de la antigua Pompeya? Un nuevo estudio revela que la experiencia quizás no fuera tan placentera como pensábamos. Investigadores de la Universidad alemana de Maguncia han descubierto que el agua de los baños públicos de la ciudad, destruida por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C., probablemente no se renovaba con frecuencia, lo que sugiere condiciones de higiene menos que ideales.
El hallazgo, basado en el análisis de depósitos de carbonato cálcico encontrados bajo las cenizas volcánicas, indica que la cultura del baño en Pompeya tiene raíces profundas, influenciada primero por los griegos y luego por los samnitas, mucho antes de la llegada de los romanos.
Un sistema hidráulico con historia
Gracias a un análisis histórico y geoquímico, los científicos han reconstruido la evolución del sistema de abastecimiento de agua de Pompeya. Este análisis revela cómo la ciudad adoptó influencias de diferentes culturas a lo largo del tiempo. De hecho, el Museo Británico describe a los samnitas como un pueblo montañés que ofreció una fuerte resistencia a la expansión romana.
La erupción del Vesubio, paradójicamente, preservó el sistema hídrico de Pompeya, incluyendo los pozos samnitas, los baños públicos y el acueducto construido posteriormente por los romanos.
Cees Passchier, catedrático de Tectonofísica y Geología Estructural de la Universidad de Maguncia y coautor del estudio, explica que, en las primeras etapas, el suministro de agua a los baños era bastante rudimentario. “Parece que el agua no estaba muy limpia. No es sorprendente, ya que se suministraba mediante una máquina elevadora de agua, así que podemos imaginar a un esclavo corriendo en una especie de rueda de hámster, levantando cubos de agua para abastecer los baños”, comenta Passchier.
La verdadera innovación llegó durante la época de Augusto (27 a.C. – 14 d.C.), cuando los baños comunitarios experimentaron un auge, impulsado por el deseo de todas las ciudades de contar con un acueducto. Sin embargo, la construcción de estos sistemas era costosa y requería conocimientos técnicos que no siempre estaban disponibles. Los griegos fueron los primeros en construir acueductos más largos, pero fueron los romanos quienes, con su capacidad organizativa, lograron establecer grandes acueductos que abastecían a las ciudades.
En Pompeya, sin embargo, la historia se truncó antes de que la civilización romana alcanzara su apogeo. Las Termas Centrales de Pompeya estaban aún en construcción cuando el volcán entró en erupción, quedando así sin inaugurar. La ciudad contaba con un número creciente de baños públicos, pero su desarrollo se interrumpió abruptamente, antes de que Pompeya pudiera disfrutar plenamente de los beneficios de la ingeniería romana.
