Un macroestudio de genomas antiguos, liderado por David Reich de la Universidad de Harvard y publicado en la revista Nature, reveló que la evolución humana se aceleró drásticamente durante los últimos 10.000 años. El análisis incluyó el ADN de 15.836 individuos de Europa y Oriente Medio, identificando 479 variantes genéticas sometidas a selección natural.
Los resultados muestran que la transición al modo de vida agrícola y los cambios sociales asociados transformaron la biología de estas poblaciones. La aceleración evolutiva coincidió con la difusión de la agricultura y se intensificó durante la Edad de Bronce, hace unos 5.000 años.
Entre las variantes identificadas, se encontraron diez asociadas a un tono de piel más claro, respaldadas por señales de selección positiva. Además, la selección natural favoreció rasgos como el cabello pelirrojo y una mayor resistencia al VIH y la lepra en poblaciones de Eurasia occidental.
El estudio también documentó vínculos entre algunas de estas variantes y rasgos complejos, como el riesgo de padecer diabetes tipo 2 y esquizofrenia, destacando cómo los cambios culturales y ambientales han dejado una huella duradera en el genoma humano.
