En una sociedad donde la fidelidad y la exclusividad en el matrimonio siguen siendo valores arraigados, surgen relaciones que desafían las normas tradicionales. Una de ellas es el poliamor, una forma de relación abierta y consensuada donde cada persona puede tener vínculos románticos con más de una pareja.
Robyn y Christopher, una pareja de Florida, Estados Unidos, llevan 20 años casados y han optado por esta vía. Su elección, lejos de ser aceptada universalmente, a menudo se tilda de inmoral o incluso de egoísta.
“Mucha gente ve el poliamor como una búsqueda de múltiples parejas sexuales. Sin embargo, para algunas personas, es una manera de construir relaciones basadas en el consentimiento mutuo. No es una opción fácil, ni simple”, explica Robyn, citada por el NYPost.
Durante los primeros nueve años de su matrimonio, Robyn y Christopher mantuvieron una relación monógama. La dinámica cambió cuando una amiga cercana se mudó con ellos, lo que desencadenó un profundo debate sobre los límites, el compromiso y el significado de la lealtad.
En 2011, decidieron explorar el poliamor. Desde entonces, han mantenido tres relaciones a largo plazo con otras mujeres. Sin embargo, insisten en que el poliamor no se reduce a la libertad sexual.
“No se trata solo de sexo. En realidad, no necesitamos más parejas, sino alguien con quien compartir la vida”, confiesa Robyn, de 47 años.
Aunque se sienten cómodos con esta forma de relación, Robyn y Christopher reconocen que no es sencilla. La comunicación abierta y honesta es fundamental, incluso más que en un matrimonio convencional.
“Para abordar cualquier problema, se necesita una comunicación honesta y transparente. Sin un diálogo constante, este tipo de relación corre el riesgo de generar conflictos”, afirma Robyn.
Los celos son un desafío constante en el poliamor. Robyn subraya la importancia de establecer límites claros desde el principio, aunque no siempre sea fácil.
“Definir límites ayuda a anticipar los celos. Ignorarlos puede provocar problemas graves en el futuro”, explica.
Christopher añade que los celos también existen en las relaciones monógamas. “Los celos están presentes en todo tipo de relación. Sin embargo, en el poliamor, su gestión es más compleja debido a la cantidad de sentimientos e implicados”, señala.
También menciona el concepto de “compersion”, la alegría que se siente al ver a tu pareja feliz con otra persona. Una idea que, según él, no es fácil de aceptar para todos.
“Para algunas personas, este sentimiento no surge de forma natural y requiere un largo proceso de introspección”, explica.
Por ello, Robyn y Christopher insisten en que no promueven el poliamor como una solución ideal para todas las parejas. Son conscientes de que esta forma de vida sigue siendo controvertida y no es comprendida por una sociedad que, en general, se adhiere al matrimonio monógamo.
(kik/kik)

