Té o café: ¿cuál es mejor para la salud de tus huesos? Ambas bebidas son pilares fundamentales en la vida de muchas personas, impulsándonos en el trabajo, en nuestros desafíos personales y en el disfrute del día a día. Sin embargo, su impacto en la salud es un tema de constante investigación.
Un estudio reciente sugiere que, en lo que respecta a la salud ósea, el té podría tener una ligera ventaja. Investigadores de la Universidad de Flinders en Australia analizaron datos del Estudio de Fracturas Osteoporóticas, un análisis continuo de casi 10,000 mujeres mayores de 65 años. Se registró su consumo de té y café, así como la densidad mineral ósea en la cadera y el cuello femoral, áreas propensas a fracturas.
Los resultados, publicados en la revista Nutrients, revelaron que, a los 10 años, las consumidoras de té mostraron una densidad mineral ósea ligeramente superior en la cadera en comparación con las que bebían café. Ryan Liu, coautor del estudio, explicó a The Washington Post que esto podría deberse a los compuestos como las catequinas presentes en el té, los cuales podrían estimular las células constructoras de hueso.
En cuanto al café, los investigadores observaron un punto crítico. Un consumo moderado, de dos a tres tazas diarias, no parece tener efectos negativos en la densidad mineral ósea. No obstante, un consumo de cinco o más tazas se asoció con niveles más bajos de densidad ósea.
La baja densidad mineral ósea aumenta el riesgo de osteoporosis, una enfermedad que debilita progresivamente los huesos, haciéndolos más susceptibles a fracturas. Se estima que alrededor de 19 millones de estadounidenses padecen osteoporosis y otros 44 millones presentan baja densidad mineral ósea, según datos del Osteoporosis Workgroup, un panel de expertos del Departamento de Salud y Servicios Humanos.
Es importante recordar que la osteoporosis es una enfermedad multifactorial, influenciada por factores como la historia familiar, el consumo de alcohol y tabaco, y la etnia.
¿Deberías cambiar al té? No necesariamente. Expertos como Michael Holick, de la Universidad de Boston, señalan que la diferencia entre el té y el café en cuanto a la densidad mineral ósea es pequeña y podría no ser clínicamente relevante. De hecho, estudios publicados en PLOS ONE (2016) y BMC Public Health (2018) han vinculado el consumo de café con un menor riesgo de osteoporosis. Un metaanálisis reciente publicado en Frontiers in Nutrition, incluso encontró que tanto el café como el té se asocian con un riesgo reducido de desarrollar esta condición.
En conclusión, lo más recomendable es continuar disfrutando de tu té, pero moderando el consumo de café, respetando la recomendación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de no superar los 400 miligramos de cafeína al día, equivalentes a unas tres tazas de 340 mililitros.
Nota: La información proporcionada en este artículo es solo para fines educativos y no debe considerarse como un consejo médico. Siempre consulta con un profesional de la salud calificado antes de comenzar cualquier nuevo tratamiento o modificar tu dieta.
