Portugal reduce su presión fiscal sobre los salarios: casi la mitad de los contribuyentes no paga IRPF
En un contexto marcado por el aumento generalizado de los impuestos sobre los salarios en los países de la OCDE, Portugal destaca como una excepción. Según datos recientes, la tasa efectiva del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRS) en el país luso se situó en 11,65% en 2026, una cifra que refleja una reducción significativa en la carga fiscal para los trabajadores.
Este descenso ha tenido un impacto notable: casi la mitad de los contribuyentes portugueses —el 48%— no pagó IRS en 2025, según los últimos datos disponibles. La medida forma parte de una política fiscal iniciada por el anterior gobierno de António Costa y continuada por el actual ejecutivo de Luís Montenegro, que ha priorizado el alivio de la presión tributaria sobre los hogares.
Comparativa internacional: Portugal vs. España
Mientras Portugal avanza en la reducción de impuestos directos, otros países europeos mantienen o incrementan su presión fiscal. España, por ejemplo, se ha convertido en el décimo país de la OCDE que más recauda a través de los salarios, según un informe de la organización. Este contraste subraya las diferencias en las estrategias fiscales dentro de la Unión Europea, donde algunos Estados optan por aliviar la carga sobre los ciudadanos y otros refuerzan la recaudación para financiar servicios públicos.
En el caso portugués, la rebaja del IRS ha sido una de las más pronunciadas entre los miembros de la OCDE en los últimos dos años. Los datos del Expresso indican que, en términos medios, los trabajadores lusos pagan ahora un 13,9% de su renta en impuestos, un porcentaje inferior a la media de los 38 países de la organización (15,3%) y también por debajo de la media europea. Sin embargo, esta tendencia no oculta un hecho histórico: a medio y largo plazo, los portugueses siguen pagando más impuestos que en décadas anteriores.
Efectos en el bolsillo de los ciudadanos
La reducción del IRS ha tenido un impacto directo en el rendimiento disponible de las familias. Según cálculos basados en los datos oficiales, los contribuyentes portugueses han ganado hasta 400 euros anuales gracias a esta medida. No obstante, el alivio fiscal no ha sido uniforme: mientras algunos tramos de renta se han beneficiado claramente, otros —especialmente los salarios más altos— siguen sujetos a una presión tributaria considerable, heredada de ajustes previos vinculados a las políticas de austeridad.
Además, persisten prácticas que distorsionan el sistema. Informes recientes señalan que, durante la pandemia, algunas empresas recurrieron a pagos en efectivo no declarados o a la inflación de conceptos como «ayudas de coste» para eludir impuestos. Aunque estas prácticas han disminuido, siguen siendo un desafío para la equidad fiscal.
Críticas y debates sobre el modelo fiscal
La política de reducción del IRS no está exenta de controversia. Algunos analistas argumentan que, aunque el alivio es bienvenido, la fiscalidad portuguesa sigue castigando la productividad y el crecimiento económico. En un artículo publicado en ECO, se describe la estructura tributaria del país como una «sentencia de mediocridad», señalando que incentiva la informalidad y desincentiva la inversión en sectores de alto valor añadido.
Por otro lado, defensores de la medida destacan que la rebaja del IRS ha contribuido a reducir la desigualdad y a mejorar el poder adquisitivo de las clases medias y bajas. Sin embargo, advierten de que, sin reformas estructurales en otros ámbitos —como la lucha contra el fraude fiscal o la simplificación administrativa—, los beneficios podrían ser temporales.
Perspectivas futuras
El gobierno portugués ha anunciado que, en 2026, continuará con su política de alivio fiscal, aunque con ajustes. Las empresas también se beneficiarán de una reducción en los impuestos corporativos, aunque en menor medida que los hogares. Mientras tanto, la OCDE alerta de que, a nivel global, los impuestos sobre los salarios han alcanzado su nivel más alto en una década, lo que podría presionar a los países a revisar sus estrategias para mantener la competitividad.

Para Portugal, el reto será equilibrar la necesidad de recaudación con la de fomentar un entorno favorable para los trabajadores y las empresas. En un escenario de recuperación económica desigual, las decisiones fiscales de los próximos años serán clave para definir el modelo de crecimiento del país.
Mientras tanto, España sigue reforzando su posición como uno de los países con mayor presión fiscal sobre los salarios, una estrategia que contrasta con la de sus vecinos ibéricos y que genera debate sobre cuál es el modelo más sostenible a largo plazo.
