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Salud

Enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa: principales diferencias

by Editora de Salud mayo 9, 2026
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Según explica Carpio, dentro de este grupo de enfermedades se incluyen principalmente dos grandes patologías: la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.

mayo 9, 2026 0 comments
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Salud

Osteoporosis: Guía de Prevención, Diagnóstico y Salud Ósea

by Editora de Salud abril 18, 2026
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La prevenzione dell’osteoporosi è al centro di diverse iniziative in Italia, con open day dedicati alla salute delle ossa organizzati da strutture sanitarie private accreditate.

Alla Casa di Cura Piacenza, centro polispecialistico accreditato con il Sistema Sanitario Nazionale, si terrà un open day il 27 aprile focalizzato sulla prevenzione dell’osteoporosi. L’evento offrirà la possibilità di accedere a esami diagnostici utili per valutare la salute scheletrica, tra cui la MOC (mineralometria ossea computerizzata), considerato lo strumento principale per diagnosticare la condizione in fase precoce.

Parallelamente, la Casa di Cura San Rossore, centro di eccellenza medica con tecnologia all’avanguardia e equipe multidisciplinare, organizza due giornate dedicate alla prevenzione e diagnosi dell’osteoporosi. Durante questi eventi, i pazienti potranno usufruire di percorsi personalizzati che includono accertamenti diagnostici e consulenze specialistiche, nell’ambito di un approccio alla salute a 360° che pone il paziente al centro.

Oltre agli screening, si sottolinea l’importanza dell’esercizio fisico come terapia per contrastare la fragilità scheletrica. Attività fisiche adeguate, personalizzate in base alle condizioni individuali, contribuiscono a mantenere la densità ossea e a ridurre il rischio di fratture, rappresentando un pilastro fondamentale nella prevenzione e gestione dell’osteoporosi.

Iniziative di sensibilizzazione come lo screening sull’osteoporosi promosso da Cancro Primo Aiuto e Rai nel corso di una tavola rotonda dimostrano l’attenzione crescente verso questa patologia silenziosa, che colpisce soprattutto le donne in postmenopausa ma può interessare anche uomini e persone più giovani con fattori di rischio specifici.

Valutare la salute delle ossa attraverso esami appropriati e adottare stili di vita sani, inclusa l’attività fisica regolare, sono passi essenziali per prevenire l’osteoporosi e mantenere una buona qualità della vita a lungo termine.

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Salud

Alimentos para el intestino: qué comer para una buena salud digestiva

by Editora de Salud abril 3, 2026
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La salud del colon es un tema de creciente importancia, especialmente ante el aumento de casos de cáncer colorrectal, incluso en personas menores de 50 años. Según expertos, la dieta juega un papel fundamental en la prevención de esta enfermedad, y un nutriente en particular destaca: la fibra.

Pero, ¿qué come un gastroenterólogo para mantener su propia salud intestinal? El Dr. Arun Swaminath, jefe de gastroenterología en el Hospital Lenox Hill de Nueva York, recomienda una alimentación similar a la dieta mediterránea, minimizando el consumo de carne roja, priorizando las carnes blancas y el pescado, y limitando el alcohol. Reconoce que, debido a los estilos de vida ocupados y la accesibilidad, una alimentación saludable no siempre es perfecta.

Además de la fibra, los expertos señalan la importancia de evitar los alimentos procesados y las bebidas azucaradas. La fibra ayuda a mantener un sistema digestivo regular, facilitando la evacuación intestinal y reduciendo la irritación o daño en el revestimiento intestinal. También alimenta a las bacterias beneficiosas del intestino, contribuyendo a un equilibrio saludable y reduciendo la inflamación, un factor que puede contribuir al desarrollo del cáncer.

Aunque la información específica sobre los 7 alimentos que un gastroenterólogo consume regularmente no está disponible, se enfatiza la importancia de una dieta rica en fibra y basada en alimentos frescos y naturales para promover la salud del colon.

abril 3, 2026 0 comments
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Salud

Intestino y Cerebro: Clave para la Memoria y el Envejecimiento

by Editora de Salud marzo 14, 2026
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No todo lo que ocurre en el cerebro se origina en el cerebro. Cada vez más estudios científicos sugieren que las primeras señales del deterioro cognitivo podrían tener su origen mucho más abajo, en el intestino, donde reside el microbiota: el conjunto de bacterias que desempeña un papel crucial en la salud del organismo. Una nueva investigación se centra precisamente en esta conexión –el llamado eje intestino-cerebro– abriendo posibles vías para intervenir antes de que el deterioro de las funciones mentales se haga evidente.

El estudio

Un estudio realizado en ratones por investigadores de Stanford Medicine y del Arc Institute de Palo Alto ha identificado una relación entre las bacterias intestinales y el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento. No todas las personas, de hecho, pierden la memoria de la misma manera: algunos permanecen lúcidos incluso a edades muy avanzadas, mientras que otros comienzan a experimentar dificultades ya en la mediana edad. Como explica Christoph Thaiss, autor principal del estudio publicado en Nature, la temporalidad del declive de la memoria “no está programada”, sino modulada por el organismo, y el intestino parece desempeñar un papel clave. Con la edad, de hecho, el tracto gastrointestinal produce moléculas que reducen la actividad de una importante conexión intestino-cerebro. Los investigadores han observado que el microbioma intestinal cambia con el envejecimiento y estas modificaciones activan una respuesta inflamatoria en las células inmunitarias del intestino. La inflamación obstaculiza el funcionamiento del nervio vago, que transmite señales al hipocampo, una zona del cerebro fundamental para la memoria y la orientación. Al estimular el nervio vago en ratones ancianos, los científicos lograron mejorar sus capacidades cognitivas, devolviéndolas a niveles similares a los de los animales más jóvenes. Según Thaiss, esto demuestra que modificar el intestino podría actuar como una especie de “mando a distancia” para el cerebro.

El papel del microbioma

El microbioma intestinal, la comunidad de bacterias que vive en nuestro intestino, está cada vez más en el centro de la investigación porque influye no solo en la digestión sino también en la salud general. No en vano se le define a menudo como un «segundo cerebro». Para verificar su papel en el deterioro cognitivo, los investigadores hicieron convivir ratones jóvenes (2 meses) con ratones ancianos (18 meses), permitiendo el intercambio de sus microbiomas. Después de un mes, los ratones jóvenes con microbiomas «envejecidos» mostraron un peor rendimiento en las pruebas de memoria y orientación. Por el contrario, los ratones ancianos criados sin bacterias intestinales no mostraron pérdida de memoria con la edad. Los científicos identificaron entonces una bacteria en particular, Parabacteroides goldsteinii, que aumenta con el envejecimiento y está asociada al empeoramiento de las capacidades cognitivas. Esta bacteria favorece la producción de metabolitos que activan una respuesta inflamatoria en el intestino, reduciendo la actividad del nervio vago y del hipocampo y comprometiendo la formación de los recuerdos. Al reactivar el nervio vago en los ratones ancianos, sin embargo, la función de la memoria volvió a ser similar a la de los animales jóvenes. Los investigadores están ahora verificando si el mismo mecanismo está presente también en los seres humanos, con el objetivo de desarrollar estrategias para contrarrestar el deterioro cognitivo relacionado con la edad.

&#13. © RIPRODUZIONE RISERVATA

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marzo 14, 2026 0 comments
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Salud

Cerebro e Intestino: El Diálogo Clave para la Salud

by Editora de Salud febrero 22, 2026
written by Editora de Salud

El cerebro y el intestino mantienen una comunicación constante, un diálogo complejo que involucra nervios, hormonas, el sistema inmunitario y la microbiota. Actualmente, se investiga cómo intervenir en este eje para tratar diversas patologías.

Constantemente se produce una conversación entre el cerebro y el intestino, en ambos sentidos. Se trata de un intercambio complicado, del cual apenas estamos comenzando a comprender algunas “palabras”, pero que numerosos estudios científicos ya identifican como uno de los ejes fundamentales para el bienestar general.

¿Cómo se influyen mutuamente?

El intestino funciona como un órgano de frontera, ya que es una interfaz directa con el exterior a través de lo que comemos. La dieta, a su vez, modifica las poblaciones de bacterias que lo habitan, el llamado microbiota, y con ellas las señales que llegan al cerebro a través de las vías que “ascienden” al sistema nervioso central y que también viajan en sentido contrario, llevando información al intestino.

Como resultado, si el intestino está desequilibrado, el cerebro sufre, y si la mente no está tranquila, el intestino también se ve afectado. Las alteraciones del microbiota intestinal están asociadas a muchas enfermedades neurológicas y psiquiátricas, y la ansiedad y el estrés influyen en trastornos gastrointestinales como el síndrome del intestino irritable.

La evidencia de la necesidad de que la cabeza y el estómago “hablen” bien para mantenerse saludables es considerable, como lo demuestran los estudios realizados en el marco de Mnesys, el programa de investigación en neurociencia más grande de Italia y Europa. Las investigaciones más recientes han logrado identificar muchos mecanismos a través de los cuales, por ejemplo, la inflamación intestinal llega hasta el cerebro, recorriendo el eje que conecta ambos órganos, e hipotetizar posibles “frenos” para aplicar.

El “segundo cerebro”

El intestino se ha denominado desde hace tiempo el “segundo cerebro”: a finales de los años 90, en la Universidad de Columbia de Nueva York, se elaboró la teoría de los dos cerebros tras el descubrimiento de que en el abdomen se “esconden” unos cien millones de neuronas.

Las neuronas en el intestino son solo un poco más de una décima parte de las que tenemos en el cerebro, pero aún así son suficientes para que percibamos emociones como las “mariposas en el estómago” o los calambres ante un evento estresante. Esto se debe a que estas neuronas no están aisladas, sino estrechamente conectadas con el sistema nervioso central.

Tres canales

Precisamente, el eje intestino-cerebro es el que, en el marco del programa Mnesys de investigación en Neurociencias, ha sido estudiado a fondo por Amedeo Amedei del Departamento de Medicina Experimental y Clínica de la Universidad de Florencia: “Es un sistema de comunicación en dos direcciones muy complejo, en el que la información viaja a través de tres canales”, explica el experto.

“Existe una vía nerviosa, que a través del nervio vago y el sistema nervioso en el intestino permite enviar al cerebro señales sensoriales y funcionales; existe también una vía endocrino-metabólica, que a través de hormonas y sustancias producidas por el microbiota intestinal, por ejemplo los ácidos grasos de cadena corta, influye en el metabolismo, la inmunidad y de forma indirecta también en el cerebro; por último, existe una tercera vía de comunicación basada en la inmunidad, porque el intestino es una de las principales interfaces inmunológicas del organismo (lo que introducimos por la boca llega aquí y es reconocido y gestionado por “células guardianas” inmunitarias de cuyas paredes intestinales son riquísimas, ndr), puede por lo tanto influir en el estado inflamatorio de todo el cuerpo, incluido el cerebro. Estas tres vías de comunicación están integradas y ninguna, por sí sola, explica el funcionamiento del eje cerebro-intestino”.

Enfermedades relacionadas

Este eje, sin embargo, es indispensable para estar bien: las alteraciones de la comunicación entre los “dos cerebros” están implicadas en diversas patologías, como por ejemplo el síndrome del intestino irritable, donde la ansiedad y el estrés modulan la sensibilidad y los movimientos del intestino, pero también la percepción del dolor, y en los trastornos de ansiedad y depresión, donde existen asociaciones entre perfiles específicos del microbiota y la patología. El eje intestino-cerebro parece alterado también en enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, el Alzheimer, la esclerosis múltiple, la esclerosis lateral amiotrófica: lo prueban investigaciones en modelos animales, donde se ha visto que las alteraciones del microbiota y de la barrera intestinal pueden influir en la inflamación en el cerebro y en la progresión de la enfermedad.

Como especifica Amedei, sin embargo, “en el hombre la situación es más complicada y es difícil establecer con certeza la dirección de la relación causa-efecto, también porque estas mismas enfermedades modifican profundamente el intestino, la dieta, el estilo de vida. En otros términos, la asociación entre el funcionamiento del eje intestino-cerebro y diversas patologías neurológicas y psiquiátricas existe, pero aún no somos capaces de traducirla en medios para hacer diagnósticos o terapias”.

Bacterias, hongos y virus

Los focos de atención están puestos en uno de los elementos de diálogo potencialmente modificables, es decir, el microbiota intestinal y las señales que envía al cerebro: esta enorme población de bacterias, hongos y virus con la que convivimos (el número de células totales se estima en diez veces el de nuestro cuerpo, con un peso total que puede llegar a 1,5 kilos) se considera hoy uno de los principales eslabones de unión entre el cerebro y el intestino gracias a las sustancias que produce, las interacciones con la barrera intestinal y el control de la respuesta inmunitaria.

“El microbiota modula la calidad y la intensidad de las señales del intestino al cerebro”, observa Amedei. “Cuando hay equilibrio, la barrera intestinal es más eficiente y la respuesta inmune más controlada; si hay un desequilibrio, la llamada disbiosis, y sobre todo si se vuelve persistente, la permeabilidad del intestino a lo que llega del exterior puede aumentar, incrementando las señales inflamatorias, con posibles repercusiones en la función inmunitaria y en la comunicación con el cerebro. El microbiota es muy dinámico y se ve influenciado cada día por lo que comemos, los fármacos, los hábitos, el estrés: hoy, más que intervenir directamente, el objetivo es preservar su equilibrio”.

Nuevas correlaciones

Lograrlo significa hacer que el intestino y el cerebro dialoguen mejor, protegiendo quizás contra las patologías en las que se ha encontrado una asociación con las alteraciones del microbiota. Como sin embargo subraya Amedei: “En el hombre han surgido muchas correlaciones entre perfiles microbianos, metabolitos y marcadores de inflamación en varias enfermedades, pero demostrar su significado clínico es un desafío aún abierto”.

En la Universidad de Florencia, por ejemplo, se está estudiando el microbiota en personas con esclerosis lateral amiotrófica y se han demostrado anomalías en las poblaciones bacterianas fecales y orales de personas con dependencia de la cocaína, en las que también se está evaluando si la abstinencia inducida por una estimulación magnética transcraneal repetida devuelve el microbiota a perfiles más “saludables”, pero, como añade el experto: “Se necesita mucha prudencia porque los factores que influyen en el microbiota son realmente muchos. El posible vínculo común entre las enfermedades neurológicas en las que se han visto anomalías del microbiota es probablemente la inflamación intestinal: las alteraciones de la función de barrera del intestino y una mayor inflamación de la mucosa, conectadas a las alteraciones del microbiota, pueden amplificar señales que en personas predispuestas contribuyen a modular la inflamación también a nivel del sistema nervioso central”, concluye Amedei.

febrero 22, 2026 0 comments
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Salud

  • Intestino Sano: Alimentos que lo Dañan
  • Microbioma Intestinal: Qué Comer y Evitar
  • Salud Intestinal: Alimentos Inflamatorios
  • Alimentos Perjudiciales para tu Intestino
  • Intestino: Guía de Alimentos a Evitar

by Editora de Salud enero 21, 2026
written by Editora de Salud

En los últimos años, la atención en materia de salud se ha centrado cada vez más en un órgano a menudo descuidado: el intestino. Términos como microbioma, probióticos y fermentación se han incorporado al lenguaje cotidiano, mientras que alimentos que antes eran de nicho –como el kéfir, el kombucha, el kimchi y la col fermentada– han conquistado las estanterías de los supermercados. Esta nueva conciencia no es una moda pasajera, sino el reflejo de un creciente interés científico por el papel crucial del intestino en el bienestar general.

¿Por qué es tan importante el microbioma?

El microbioma intestinal, el conjunto de miles de millones de bacterias que pueblan nuestro aparato digestivo, desempeña funciones fundamentales: ayuda a la digestión, apoya el sistema inmunológico, regula el metabolismo e incluso influye en la salud mental. No sorprende, por lo tanto, que los trastornos intestinales sean cada vez más comunes: una de cada ocho visitas al médico está relacionada con problemas digestivos y las patologías intestinales continúan aumentando.

Trastornos en aumento y cifras preocupantes

En los últimos diez años, como recuerda el Daily Mail, los casos de enfermedades inflamatorias intestinales han aumentado un 34 por ciento. También los trastornos más comunes, como el reflujo ácido y las intolerancias alimentarias, afectan a una gran parte de la población. Este escenario ha llevado a expertos e investigadores a preguntarse no solo qué comer para sentirse mejor, sino también qué alimentos sería conveniente limitar o evitar.

No solo qué comer, sino también qué evitar

Según los especialistas, es esencial nutrir las bacterias “buenas” del intestino con alimentos ricos en fibra. Sin embargo, es igualmente importante reducir el consumo de alimentos que puedan dañar el equilibrio del microbioma. Algunos alimentos insospechados, de hecho, pueden comprometer la digestión y favorecer la inflamación intestinal.

El lado oscuro del pan envasado

Los alimentos ultraprocesados son conocidos por sus efectos negativos en el intestino, pero el pan de supermercado a menudo escapa a esta categoría a los ojos de los consumidores. Según el fisiólogo gastrointestinal Jordan Haworth, citado por el periódico inglés, muchos de estos productos envasados contienen altas cantidades de emulsionantes sintéticos, utilizados para mejorar la consistencia y la duración.

Estas sustancias pueden alterar la barrera protectora del intestino, aumentando el riesgo de infecciones e inflamaciones. Además, el refinamiento del pan blanco elimina gran parte de la fibra, fundamental para la salud del microbioma. El resultado es una dieta más pobre en nutrientes y más rica en azúcares, grasas y aditivos.

Helados industriales

Los helados industriales son ricos en emulsionantes que pueden alterar el microbioma. Además, alrededor del 10 por ciento de la población presenta cierta intolerancia a la lactosa, que puede causar hinchazón, gases y diarrea. Como alternativa, los expertos sugieren optar por lácteos fermentados como el kéfir o el yogur griego, que aportan bacterias vivas beneficiosas y contribuyen a fortalecer la pared intestinal.

Edulcorantes

Reducir el azúcar es importante, pero sustituirlo por edulcorantes artificiales no siempre es la mejor opción. Estudios científicos han demostrado que sustancias como el sucraloso y la sacarina pueden alterar el microbioma e influir negativamente en el metabolismo de la glucosa.

Incluso los productos “sin azúcar” o “light”, como refrescos, caramelos y pasteles, a menudo contienen alcoholes de azúcar y fibras añadidas –como eritritol, sorbitol o fibra de achicoria– que pueden causar trastornos digestivos. Paradójicamente, estos alimentos pueden resultar más irritantes para el intestino que las versiones tradicionales.

Los riesgos del queso vegano

Los quesos veganos son una opción común para quienes siguen una dieta vegetal, pero no siempre son amigos del intestino. Muchos productos contienen aceites refinados, almidones y estabilizantes con escaso valor nutricional y potencialmente irritantes para la mucosa intestinal.

A diferencia de los lácteos fermentados, estos quesos no aportan cultivos vivos beneficiosos. Las versiones mejores, según los expertos, son las que se basan en ingredientes integrales como nueces, semillas o verduras: menos procesadas y más ricas en fibra y grasas saludables.

Ostras, un riesgo a menudo subestimado

Entre los alimentos más problemáticos para el intestino se encuentran las ostras, que representan un riesgo elevado porque pueden transmitir bacterias y virus presentes en el agua. Las infecciones alimentarias pueden dañar el intestino a largo plazo, favoreciendo condiciones como el síndrome del intestino irritable.

Frituras y aceites, una combinación difícil de digerir

Por último, incluso los alimentos fritos pueden comprometer la salud intestinal. Los aceites sometidos a altas temperaturas se oxidan, formando compuestos que alteran negativamente el microbioma. Además, muchos aceites vegetales utilizados para freír son difíciles de digerir y pueden causar trastornos gastrointestinales.

Si realmente se quiere freír, el aceite de oliva virgen extra representa la mejor opción: gracias a los polifenoles, resiste mejor la oxidación y resulta menos dañino para el intestino.


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enero 21, 2026 0 comments
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Salud

Alcol y Cáncer: Riesgo Confirmado y Nuevos Datos

by Editora de Salud enero 6, 2026
written by Editora de Salud

En 1988, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de Lyon, perteneciente a la Organización Mundial de la Salud (OMS), incluyó el alcohol (etanol) en la lista de sustancias con efectos cancerígenos seguros, es decir, en el grupo 1. Sin embargo, a diferencia de otras moléculas incluidas en la misma lista, como las contenidas en los cigarrillos, la percepción de los riesgos asociados al consumo de alcohol no ha llegado al público en general, debido a las superestructuras culturales asociadas a las bebidas alcohólicas y al compromiso de los productores para que esto no sucediera. Basta con comparar lo que se ve en la televisión, el cine y las series de televisión: mientras que los personajes que fuman son cada vez más raros y generalmente negativos (delincuentes, drogadictos, etc.), casi no hay producción audiovisual que no incluya a los protagonistas bebiendo alcohol a todas horas, atribuyendo a este gesto los significados más diversos.

En el caso de las producciones estadounidenses, la presencia de licores en cada situación, bebidos a todas horas y en grandes cantidades, desde las casas hasta las oficinas, es evidente. Por lo tanto, es indispensable llevar a cabo una operación cultural masiva, como han recordado en repetidas ocasiones los líderes de organizaciones como la propia OMS o el Parlamento Europeo. Ahora, una nueva metaanálisis, respaldada por datos muy relevantes, contribuye a fortalecer la base teórica sobre la cual establecer las campañas educativas y otras iniciativas, aclarando también las particularidades del riesgo en diferentes subgrupos de población.

Alcuni gruppi sociali più svantaggiati sono più vulnerabili ai danni dell’alcol

Los datos de millones de personas

La metaanálisis, publicada recientemente en Cancer Epidemiology por especialistas de la Universidad de Florida, analizó 62 estudios de los últimos años, que en conjunto involucraron a entre 80 y 100 millones de personas: probablemente un récord. Las investigaciones evaluadas fueron de varios tipos, desde estudios observacionales clásicos hasta estudios controlados, y se centraron en las relaciones entre el consumo de alcohol y diferentes tipos de cáncer, así como en el papel de factores como la edad, las condiciones socioeconómicas, el género, el estilo de vida y la presencia de enfermedades (especialmente mentales, entre otras), sin dejar de verificar los datos en función de la cantidad de alcohol consumido y la frecuencia con la que se consume.

Una serie de confirmaciones y algunas sorpresas

En primer lugar, se refuerzan las pruebas que asocian el consumo con un mayor riesgo de al menos nueve tipos de cáncer, junto con el hecho de que la probabilidad de enfermar es directamente proporcional a la frecuencia y cantidad de alcohol consumido. Los tipos más estrechamente relacionados son los cánceres de esófago, hígado, laringe, estómago, boca, mama y colon-recto.

El consumo de alcohol, además, empeora el curso y, por lo tanto, el pronóstico de diversas enfermedades existentes, comenzando por las del hígado: el carcinoma hepático progresa más rápidamente y conduce a una menor supervivencia, pero también las hepatitis tienden a evolucionar a fibrosis y luego a cirrosis más rápidamente que en personas que no beben.

Existen factores predisponentes, como algunos tipos de genes y la presencia de ciertas características hereditarias, la pertenencia a un determinado grupo étnico (entre los que tienen mayor riesgo se encuentra el de los afroamericanos), así como algunas enfermedades que aumentan el riesgo de cáncer asociado al etanol, como la obesidad y la diabetes.

Due bicchieri di gin tonic, con ghiaccio e lime, accanto a un piattino di fette di lime; Concept: alcol, alcolici
I più poveri hanno conseguenze peggiori del consumo di alcol anche a parità di quantità bevuta

Escolarización y condición socioeconómica

Un gran aporte lo dan el nivel de escolarización y la condición socioeconómica: algunos grupos sociales más desfavorecidos se ven afectados en una medida desproporcionada en comparación con otros, porque en ellos aumentan tanto la exposición como la vulnerabilidad general a los daños del alcohol. Las personas más pobres tienen peores consecuencias que las personas con menos dificultades económicas, incluso con la misma cantidad de alcohol consumido.

También cuentan la edad de la primera exposición y el tipo de alcohol consumido regularmente: por ejemplo, algunos estudios muestran una clara asociación entre la cerveza o el vino blanco y los tumores, mientras que otros exculpan sustancialmente los licores, probablemente porque los beben ocasionalmente la mayoría de los que los disfrutan.

El riesgo cambia luego en función del género, que influye en el tipo de consumo: los hombres están más acostumbrados a beber regularmente o, en cualquier caso, con frecuencia, y estos comportamientos representan el máximo aumento del riesgo para ellos. Las mujeres, en cambio, tienen otro factor: los atracones de alcohol, aunque sean más esporádicos.

Fumar, sol y alcohol

El tabaquismo, a su vez, amplifica el riesgo, aunque la magnitud de este aumento depende del consumo (de alcohol) y del género.

Una situación adicional que puede empeorar el riesgo derivado del etanol es la exposición a los rayos ultravioleta. De manera similar, pueden desempeñar un papel un índice de masa corporal alto o bajo, la falta de actividad física, las infecciones que pueden provocar un cáncer, como las causadas por el helicobacter pylori en el estómago o las hepatitis (especialmente B y C), una alimentación deficiente desde el punto de vista nutricional, algunos colores de ojos o cabello y ciertas hormonas.

La gran variedad de elementos que pueden aumentar el riesgo asociado al etanol se explica por el principal sospechoso: el acetaldehído, el primer metabolito del organismo. Esta sustancia daña directamente el ADN y aumenta la permeabilidad de las membranas celulares, provocando varios efectos negativos. Por ejemplo, estimulan la proliferación tumoral o, en cualquier caso, apoyan la multiplicación de células que están perdiendo el control. Además, mejoran la absorción de otros carcinógenos, aumentando la probabilidad de que estos desempeñen su función y provoquen el nacimiento de una lesión, e incrementan el estrés oxidativo de las células y alteran las hormonas y el sistema inmunológico.

Qué hacer

Quienes siguen escrupulosamente las directrices, que no prevén alcohol o toleran cantidades muy bajas, están protegidos, y es en esto en lo que hay que centrarse, según los autores, para mejorar la concienciación de las personas e impulsar la reducción del consumo, o incluso la abstinencia total. Sin embargo, no existe un único enfoque: es necesario enmarcar cada una de las intervenciones en una estrategia que prevea, por ejemplo, también palancas fiscales y restricciones legislativas. Por último, es necesario estudiar intervenciones dirigidas a las personas más en riesgo, también para tratar de reducir las desigualdades médicas que surgen de las desigualdades socioeducativas y económicas.

© Riproduzione riservata Foto: Depositphotos.com

Agnese Codignola

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enero 6, 2026 0 comments
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Salud

Enfermedades Inflamatorias Intestinales: Causas, Diagnóstico y Tratamientos

by Editora de Salud diciembre 29, 2025
written by Editora de Salud

Las enfermedades inflamatorias intestinales, como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, son patologías crónicas que afectan al intestino y cuya incidencia está en aumento. El especialista Daniel Ginard, del Hospital Universitario Son Espases, explica las diferencias entre ambas, los factores que contribuyen a este incremento y cómo un diagnóstico temprano, junto con nuevos tratamientos y un estilo de vida saludable, pueden mejorar significativamente el pronóstico de estas enfermedades.

Cuando hablamos de enfermedades inflamatorias intestinales, nos referimos principalmente a la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Estas condiciones se caracterizan por una inflamación persistente e incontrolada del intestino, que se produce contra los propios tejidos del organismo. A diferencia de la inflamación que ocurre tras una infección, donde el sistema inmunitario controla la respuesta, en estas enfermedades la inflamación se mantiene en el tiempo.

La colitis ulcerosa afecta específicamente al colon, limitándose a la capa más superficial de su pared (la mucosa). Puede presentarse en el recto únicamente o extenderse a lo largo de todo el colon. Por otro lado, la enfermedad de Crohn puede afectar cualquier parte del tracto digestivo, siendo más común en la parte final del intestino delgado y el colon. En este caso, la inflamación compromete toda la pared intestinal, no solo la mucosa.

Hace un siglo, estas enfermedades eran prácticamente desconocidas. Sin embargo, se estima que para 2030, hasta el 1% de la población en el mundo occidental podría padecer enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa. En España, la prevalencia actual se sitúa alrededor del 0,6%, lo que representa aproximadamente 300.000 personas afectadas, es decir, alrededor de una de cada 100 personas.

El aumento en la incidencia de estas enfermedades se atribuye a una combinación de predisposición genética y factores ambientales. Cambios en la dieta, el consumo elevado de alimentos ultraprocesados, el uso de antibióticos, la disminución de la lactancia materna, el aumento de las cesáreas y la adopción de un estilo de vida más occidentalizado han alterado la composición de la microbiota intestinal, favoreciendo el desarrollo de la enfermedad en individuos genéticamente susceptibles.

Si bien los antibióticos son esenciales para combatir infecciones y han salvado millones de vidas, su uso, especialmente en la infancia, puede modificar la microbiota intestinal y contribuir al desarrollo de estas enfermedades. Lo mismo ocurre con la forma de nacimiento y la lactancia materna, factores que influyen en la composición de la microbiota y pueden aumentar el riesgo en personas predispuestas.

Los avances en el tratamiento de estas enfermedades son notables. Se ha evolucionado hacia un enfoque basado en objetivos, que no solo busca la eliminación de los síntomas, sino también la normalización de los marcadores inflamatorios, la mejora de las pruebas endoscópicas y la calidad de vida del paciente. En los últimos 20-25 años, han surgido nuevos fármacos, incluyendo los biológicos (anti-TNF, antiinterleucinas, antiintegrinas) y, más recientemente, pequeñas moléculas como los inhibidores JAK.

Un avance crucial ha sido la mejora en el diagnóstico precoz. La sospecha clínica temprana es fundamental, especialmente en la enfermedad de Crohn, ya que el retraso en el diagnóstico puede provocar cambios irreversibles en el intestino. Aproximadamente el 30% de los pacientes terminan requiriendo cirugía. Un diagnóstico y tratamiento tempranos reducen significativamente el riesgo de complicaciones a largo plazo.

El estilo de vida juega un papel importante en el manejo de estas enfermedades. Se recomienda una dieta mediterránea, baja en alimentos ultraprocesados, y ajustar el consumo de fibra según las necesidades individuales. Es fundamental evitar el tabaco, especialmente en la enfermedad de Crohn, ya que empeora la evolución y disminuye la eficacia de los tratamientos. Además, se aconseja realizar actividad física regular y cuidar la salud mental, ya que la ansiedad, la depresión y los trastornos del sueño pueden influir negativamente en la enfermedad.

El Dr. Ginard asumirá próximamente la presidencia del Grupo Español de Trabajo de Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa, un rol que considera un privilegio después de más de 25 años dedicado a esta patología. Sus objetivos incluyen impulsar la investigación, la formación continua de los médicos, especialmente los jóvenes, y fortalecer la relación con los pacientes, promoviendo la visibilización de la enfermedad y brindando apoyo a quienes la padecen.

diciembre 29, 2025 0 comments
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