La actual guerra en Oriente Medio se inició con ataques israelíes y estadounidenses contra Irán el sábado. El grupo chiíta Hezbollah, fundado en 1982 por la Guardia Revolucionaria Iraní, se unió a los combates el lunes al lanzar cohetes contra Israel, en lo que se describe como una represalia por el asesinato del ayatolá iraní Alí Jamenei, según informa Reuters.
Israel respondió con fuertes ataques contra el sur del Líbano y Beirut, y sus tropas cruzaron la frontera libanesa. Naim Kásim, líder de Hezbollah, calificó la incursión israelí en territorio libanés como una “ocupación y expansión”, afirmando que “para nosotros, esto es una defensa existencial”.
Fuentes libanesas confirman que combatientes de élite de Hezbollah han regresado esta semana a la zona entre el río Lítani y la frontera israelí, desde donde se retiraron hace dos años en virtud de las condiciones de un alto el fuego mediado por Estados Unidos.
Durante un conflicto anterior con Israel, aproximadamente 5.000 combatientes de Hezbollah perdieron la vida, muchos de ellos pertenecientes a las unidades Radwán. No está claro en este momento cuántos efectivos de élite se encuentran actualmente en el sur del Líbano.


