La NASA ha revelado, mediante observaciones combinadas de los telescopios espaciales Webb y Hubble, la historia de Terzan 5, un cúmulo estelar que funciona como una reliquia de la formación de la Vía Láctea. Según la agencia espacial, este objeto, situado cerca del bulbo galáctico, ofrece pistas fundamentales sobre los procesos evolutivos ocurridos en los inicios de nuestra galaxia.
¿Qué es Terzan 5 y por qué es relevante?
Terzan 5 es un cúmulo estelar denso ubicado en las regiones internas de la Vía Láctea. De acuerdo con la NASA, su importancia radica en que actúa como una «cápsula del tiempo» astronómica. Mientras que otros cúmulos globulares contienen estrellas de una misma edad, Terzan 5 alberga poblaciones estelares con composiciones químicas y edades significativamente diferentes. Este fenómeno sugiere que el cúmulo es un testigo directo de los bloques de construcción que formaron el bulbo galáctico hace miles de millones de años.
El papel de los telescopios Webb y Hubble
La investigación conjunta utiliza la capacidad de observación infrarroja del telescopio Webb y la claridad del Hubble. La NASA explica que el Webb es capaz de penetrar las densas nubes de polvo y gas que oscurecen el centro de nuestra galaxia, permitiendo a los astrónomos analizar estrellas individuales dentro de Terzan 5 que antes eran invisibles. Al comparar los datos de ambos telescopios, los científicos pueden cartografiar la distribución estelar y determinar con mayor precisión la historia de formación de este objeto, diferenciándolo de los cúmulos globulares convencionales.
Diferencias en la composición estelar
Un aspecto clave destacado por la NASA es la disparidad química observada en el cúmulo. A diferencia de los cúmulos típicos, donde las estrellas nacieron de una misma nube de gas, Terzan 5 presenta al menos dos generaciones de estrellas distintas. Esta evidencia refuerza la teoría de que el cúmulo no es un simple grupo de estrellas, sino un remanente de un sistema más grande que fue absorbido o integrado por la Vía Láctea durante sus etapas de formación. La comparación entre los datos del Webb y el Hubble permite a los investigadores confirmar que estas estrellas se formaron en épocas separadas por miles de millones de años.

